La versión soviética de Sherlock Holmes


Arthur Conan Doyle escribió A Study in Scarlet (Estudio en escarlata) en 1887, no sabía la que le iba a caer encima. En 1890 publicó The Sign of the Four, la segunda novela con el protagonismo de Sherlock Holmes. En 1891 comenzó a publicar sus aventuras en el Strand Magazine. En total, Doyle escribió cuatro novelas y 56 relatos breves, que se recogen en cinco libros, narrando las aventuras de Sherlock Holmes y su amigo el doctor Watson. La fama del personaje superó cualquier previsión y sigue siendo apabullante y universal. 

Basil Rathbone, el gran Sherlock Holmes de Hollywood.

Se dice que Sherlock Holmes es el personaje más interpretado en la historia del cine. Se han contado 70 actores interpretándolo en más de 200 películas, pero no hemos contado su aparición en los tebeos, el teatro, la radio o la televisión. La película más corta, la primera, tenía un brevísimo metraje de 30 segundos y era muda. A partir de ahí, lo que quieran. 

Jeremy Brett, uno de los mejores Sherlock Holmes.

¿Los actores? Algunos resultan inseparables del personaje, como Basil Rathbone, Peter Cushing o Jeremy Brett (the definitive Holmes, a decir de algunos). Pero también encontramos a Roger Moore, Charlton Heston, Christopher Lee, Christopher Plummer, Michael Caine... Un larguísimo etcétera en comedias, tragedias, thrillers y películas de miedo protagonizadas por Holmes.

En medio de esta avalancha de interpretaciones destaca una, a través de once episodios para la televisión. Son las Priklyucheniya Sherloka Kholmsa i doktora Vatsona, que quiere decir Las aventuras de Sherlock Holmes y el doctor Watson, en ruso.

Livanov a la izquierda y Solomin a la derecha.
Sherlock Holmes y el doctor Watson, en versión soviética.

¿En ruso? Ah, sí, efectivamente. Entre 1979 y 1986, Igor Maslennikov preparó el guión y dirigió uno de los mejores Holmes para televisión; con los últimos capítulos, saltaron a la gran pantalla. El actor que hacía las veces del detective consultor era Vasili Livanov y Vitali Solomin hacía de Watson (un Watson magnífico, uno de los mejores). 

El guión sigue con bastante fidelidad las historias originales, aunque a veces mezcla algunas. Por ejemplo, en Inscripción Sangrienta, que es Estudio en escarlata, comienza con una escena de El Signo de los Cuatro y los dos episodios de 1986 mezclan cuatro de las aventuras holmesianas. Lejos de llevarnos las manos a la cabeza, hay que valorar el esfuerzo por mantenerse fiel al original, algo que no todos consiguen.

Solomin y Livanov en la campiña inglesa, que es en verdad la estepa rusa.

Se filmaron dos episodios en 1979, tres en 1980, dos en 1981 (El perro de los Baskerville, en dos partes), dos en 1983 y dos más en 1986 para la televisión soviética. ¿Y qué sucedió? ¡Que tuvieron un grandísimo éxito! 

Un éxito que es difícil de comprender desde este otro lado del Telón de Acero. De la noche a la mañana, Livanov, que era considerado un buen actor, pero que no contaba con el beneplácito del Partido porque era un tanto bohemio y hacía lo que quería, se convirtió en una estrella. De doblar películas de dibujos animados (tenía un registro de voz muy versátil) a interpretar a Sherlock Holmes... en ruso.

Sherlock Holmes también usa gafas.

Su interpretación de Sherlock Holmes es amable y humana y quizá nos sorprenda, tan acostumbrados a subrayar la vertiente maniática, excéntrica y antipática del héroe. A modo de ejemplo, el Holmes de Livanov usa gafas cuando lee y sonríe bonachón a la primera oportunidad. Quien haya leído los originales de Doyle, sabrá que este Holmes es también un Holmes canónico. En palabras del doctor Watson, Holmes podía ser el más amable y encantador de los hombres o sepultarse en el más antipático silencio.

Ahora piensen por un momento en Priklyucheniya Sherloka Kholmsa i doktora Vatsona, filmado en la antigua Unión Soviética, en lo más duro de la Guerra Fría con Reagan y Thatcher campando por sus anchas en territorio enemigo. ¿Filmar en Londres? ¡Imposible! Tuvieron que buscar una calle en un barrio antiguo de Riga que pasara por inglesa y colgar el 221 b después de bautizarla como Baker Street. Los carruajes, la campiña... Todo tuvo que improvisarse. ¡Y no se hizo mal! Hasta la música se inspiró (atención) en la sintonía de las emisoras internacionales de la BBC, que muchos rusos conocían... ¡pero que estaba prohibido sintonizar!

Hubo que hacer modificaciones en el guión. El doctor Watson era un médico militar, pero no venía de Afganistán, sino de algún lugar de Oriente, sin especificar. Porque en esos tiempos andaban los rusos matando afganos y no era cuestión de meter el dedo en la llaga. La censura también eliminó la afición de Sherlock Holmes por las drogas. El Holmes de Livanov no tomaba de vez en cuando una dosis de cocaína disuelta al 7% porque en la Unión Soviética nadie se drogaba y no había drogas y la sola mención de las drogas en un programa de televisión estaba prohibida. Así que tenía que conformarse con el tabaco y el té.

Escultura frente a la embajada británica en Moscú.
Los modelos del escultor fueron, ¡cómo no!, Livanov y Solomin.

El Holmes soviético no pasó desapercibido en Occidente. Los ingleses, supongo, se reirían mucho al saber que la televisión soviética filmaba las aventuras de Sherlock Holmes, pero les cambió la cara cuando pudieron verlas. Livanov y Solomin eran Holmes y Watson, sin duda alguna. La interpretación de ambos personajes fue aplaudida a rabiar y fíjense qué bien considerada fue que en 2006 Vasili Livanov se convirtió en Honorary MBE, es decir, en un Honorable Miembro de la Orden del Imperio Británico ¡por su interpretación de Sherlock Holmes!

¿Quién es? ¡Elemental!
Livanov, condecorado.

La regalía del Consejo Asesor de ENDESA en Cataluña


El Consejo Asesor de ENDESA en Cataluña recién formado, en 2011.

El Confidencial (www.elconfidencial.com) publicó el pasado 27 de agosto, en su sección Empresas, un artículo sobre el Consejo Asesor de ENDESA en Cataluña. El periodista (Agustín Marco) señala que al menos nueve de los trece asesores se han manifestado independentistas y que la mayoría tienen un marcado perfil catalanista (sic). 

A mí, qué quieren que les diga, me preocupan relativamente poco las cosas de la fe y los fenotipos. ¿Que quieren ser independentistas? Como si quieren ser católicos, anabaptistas, seguidores del Rayo Vallecano o aficionados a Star Treck. La fe es una cuestión personal y no tengo por qué cuestionar la fe de los demás, mientras no moleste. Aunque, la verdad, con eso de augurar que el Reino de Dios está próximo algunos independentistas son más pesados que los testigos de Jehová, que ya es decir. ¿Que tienen un perfil catalanista? ¡Ya salieron los frenólogos! ¿Creen que me importa que tengan perfiles dolicocéfalos, braquicéfalos o catalanistas? Lo que me preocupa seriamente es lo que no dice el artículo.


Repito, lo que no dice. Porque la existencia de un consejo asesor de ENDESA me mueve a preguntar inmediatamente para qué sirve y sobre qué asesora, para acto seguido preguntar sobre la capacidad de los asesores escogidos. Vamos, es lo primero que me viene a la cabeza. Si el consejo asesor es necesario y cumple una función y los asesores son buenos, tanto me da la fe que gasten o la frenología que sufran.

Tengo derecho a preguntarme esas cosas y a preocuparme por ellas. En primer lugar, porque soy cliente de ENDESA. En segundo lugar, porque el suministro de electricidad es un servicio público. Cierto, la Ley del Sector Eléctrico retiró el carácter de servicio público del suminitro eléctrico, pero a nadie se le escapa la importancia que tiene para todos nosotros la calidad del suministro eléctrico o la inversión en infraestructuras eléctricas del país.

Además, el Grupo ENDESA tiene el monopolio (natural) de la electricidad en Cataluña. Cerca del 99% de la electricidad que consumimos los catalanes la compramos a ENDESA o pasa por las infraestructuras de ENDESA. Prácticamente todas las líneas de distribución eléctrica de media y baja tensión catalanas son de ENDESA. Etc. Por lo tanto, si ENDESA pilla un resfriado, Cataluña sufre una pneumonía. 

Por estas razones ¡me importa mucho qué hace ENDESA!

Tengo que preguntarme si un consejo asesor de ENDESA en Cataluña es necesario. Sobre la mesa, la importancia del mercado catalán en ENDESA. De los once millones y pico de clientes de ENDESA, más de cuatro millones son catalanes. La mitad del negocio de ENDESA está en Cataluña, más o menos. ¡No está mal! Puede que sea necesario, visto así.

Pero ¿cuántos consejos asesores tiene ENDESA? ¡Anda la burra! ¡Uno por Comunidad Autónoma! Avanzo conclusiones, pero viendo quién forma parte de estos consejos y por qué, se deduce que en su mayor parte son ¡inútiles! Son una regalía de la empresa al poder político. ENDESA se suma al carro de hacer favores para luego recibirlos. ¿Quién tocará las narices a ENDESA estando en juego una silla en el consejo asesor? 

A poco que sepan del mercado eléctrico sabrán que existen las llamadas regiones eléctricas, en las que una empresa ostenta un monopolio natural en generación y distribución. Estas regiones eléctricas no coinciden ni con las provincias ni con las Comunidades Autónomas. Los catalanes estamos todos en una región eléctrica que comprende Aragón, parte de Navarra, Cataluña y algo más, una zona donde ENDESA es monopolio natural. 

Por lo tanto, si ENDESA quiere un consejo asesor adecuado a su estructura empresarial, a sus infraestructuras técnicas, a la oferta o demanda de electricidad, debería de organizar un consejo asesor en el que participaran catalanes, navarros, aragoneses... y ya puestos, ¿por qué no alguien de fuera? Tendrían que ser expertos en producción, distribución y comercialización de electricidad, mercados energéticos, gestión y financiación de grandes infraestructuras, también en medio ambiente, energías renovables y eficiencia energética. Si no, ya me dirán para qué necesitan asesores.

Asesor de ENDESA mirando a ver por dónde sale la electricidad.

¡Despierta! ¡No sueñes! Los consejos asesores no sirven para asesorar. Se regalan las asesorías por Comunidades Autónomas y por algo será. ¡Por comprar y vender favores! ¿Por qué, si no? Hablan de imagen ante la sociedad, pero ya nos conocemos. Es muy fácil demostrar que me equivoco: publicando las asesorías de los asesores y comprobando la calidad de sus trabajos.

Este consejo asesor de ENDESA en Cataluña pronto cumplirá tres años. Hubo otros antes y dos consejeros asesores repiten: un sindicalista y un economista-tertuliano. Los periódicos de 2011 afirmaron que ENDESA hizo un guiño (sic) a CiU enchufando (nunca mejor dicho) a algunos asesores en su consejo. Compruébenlo, si no me creen. Pagan para estar a buenas con CiU, vale, pero también sería bueno saber si estos personajes de verdad pueden asesorar o han asesorado a ENDESA, si su asesoramiento ha sido útil o muere en la papelera... Insisto como ciudadano y como cliente de esta empresa: Me gustaría saber qué hacen exactamente.

¿Qué hacen? ¡Cobrar! Eso, seguro. 900 euros por reunión, en concepto de dietas, y se reúnen una vez al mes, de media. Dinero fácil. Se sientan, discuten sobre el sexo de los ángeles, se cuentan chismes, organizan chanchullos y se vuelven para casa con dinero regalado. Genial. Además, seguro que los invitan a una merienda. En el piscolabis, se hacen conocidos y se cierran negocios, como es costumbre. Si producen algún documento, será un corta-pega del blablablá de siempre. En fin, un chollo, ¿verdad?

¿Quiénes han obtenido la regalía en Cataluña? Veámoslos uno a uno.

Madí, con la chapa del partido, cuando hacía de lugarteniente de Mas.

1) David Madí. Es un ejecutivo de ENDESA. Él ha sido quien ha escogido a todos los asesores hasta sumar trece en total, contando con él mismo. Como en la Santa Cena y no creo que sea casualidad. Madí es famoso por haber sido lugarteniente de don Artur Mas y un hombre de su confianza. Su paso por la política fue polémico y marrullero. Demostró ser listo, que no honesto. ¿No se acuerdan de su famosa falsificación de encuestas? En cualquier país civilizado, lo hubieran cesado con ignominia, pero aquí ¡quiá! Aquí, no. Le rieron la gracia. Cuando Mas llegó al poder, él se retiró a los negocios. Tiene la mano metida en una empresa familiar y es socio de Deloitte. Esta consultora se está forrando haciendo estudios para la Generalidad de Cataluña, entre los que destaca un plan de privatización de la sanidad pública catalana que está cumpliéndose a rajatabla. Por si fuera poco, Madí cobra 200.000 euros al año de ENDESA y no sabemos explicar en qué consiste exactamente su trabajo como Presidente del Consejo Asesor de ENDESA en Cataluña. ¿Organiza las reuniones? ¿Reparte los canapés? Dicen los periodistas que emplea su despacho en ENDESA para reunirse con sus camaradas de Convergència y con varios agentes del Prusés. ¡No pierde la oportunidad de hacer negocios con los amigos de sus amigos! Ya me entienden. Pero he aquí lo que llama la atención: No sabe nada de electricidad... pero sí de enchufes.

2) Josep Maria (antes José María) Álvarez Suárez. Repite como asesor y es asesor no porque sepa, sino porque es secretario general de la UGT en Cataluña. Algunas voces critican que se preocupe más de las banderas que de las pésimas condiciones laborales de los catalanes o de los recortes en salud, educación o servicios sociales del Gobierno de la Generalidad de Cataluña. El silencio sindical es atronador. Eso sí, sale en la foto con la Asamblea Nacional Catalana, con Òmnium Cultural, con la Mesa del Nosequé de la Transición Nacional Mundial y tutti quanti y obtiene a cambio la Creu de Sant Jordi, que mola mogollón. Otro que no tiene ni idea del negocio o las infraestructuras eléctricas, pero ¡qué importa! ¿Verdad que dan de comer en las reuniones? Pues, vengan las dietas y ya está. Por cierto, las dietas ¿las cobra él o las cobra el sindicato? Lo pregunto porque no lo sé.

El señor Bel, dedo en ristre.

3) Germà Bel Queralt. Otro que repite como asesor. Es un habitual de estas cosas y además, agárrense, tertuliano. También ha colaborado con el Centro de Estudios Jordi Pujol. Fue socialista, quién iba a decirlo viéndolo ahora. Pasa por economista del Prusés y dicen que sabe de infraestructuras... pero no sé hasta qué punto conoce el mercado eléctrico y la ingeniería que hay detrás. Temo que relativamente poco y no sé qué hace asesorando a ENDESA cuando hay economistas catalanes, y más de un becario, que conocen mucho mejor el intríngulis del mercado eléctrico español. 

El señor Sumarroca, habitual en las noticias sobre el 3%.

4) Carles Sumarroca Claverol. ¡Menudo personaje! Cuando hablamos de corrupción en Cataluña, tarde o temprano asoma la familia Sumarroca. Carles Sumarroca es el vicepresidente de COMSA-EMTE, una de las empresas más contratadas por la Generalidad de Cataluña. La familia Sumarroca es una de las sospechosas habituales en los casos de corrupción relacionados con la sanidad pública, las infraestructuras, etcétera, en Cataluña. Lo último, su imputación en el caso Torredembarra. Esta presencia constante en los chanchullos del país se explica en parte porque los Sumarroca son íntimos de los Pujol, han hecho política y negocios juntos y se presume que ambas familias se han beneficiado largamente del 3%, y no diré más. COMSA-EMTE trabaja en infraestructuras y vive de ello, pero el señor Sumarroca es empresario chanchullero, no un experto del mercado eléctrico. Aunque quizá asesore a ENDESA sobre cómo cobrar subvenciones y hacerse con las concesiones ¿a cambio de una comisión?

Los señores Álvarez (UGT, a la izquierda) y Gallego (CC.OO., a la derecha) ante una de las sedes de ENDESA, flanqueando a la presidenta de Òmnium Cultural y haciendo campaña a favor del populismo nacional de la derecha catalana. Ver para creer. Gracias a estos favores, tienen plaza entre los asesores de ENDESA.

5) Joan Carles (antes Juan Carlos) Gallego. Éste es el secretario general de Comisiones Obreras en Cataluña y lo dicho para Josep Maria (antes José María) Álvarez Suárez (2) vale también para éste. Los dos grandes sindicatos catalanes, UGT y CC.OO., merecen ser señalados por haberse olvidado de la defensa de los derechos de los trabajadores catalanes en estos tiempos tan aciagos. El silencio de los sindicatos es atronador, ensordece. Han desaparecido de la escena pública y sólo aparecen como correveidiles de la derecha nacional y disfrutan muchísimo con las banderas, ¡con la que está cayendo! Merecen mi desprecio y una Creu de Sant Jordi por su servilismo, pero no merecen estar en el consejo asesor de ENDESA si se considera que siguen sin tener ni idea del mercado o las infraestructuras eléctricas. Quizá podrían asesorar sobre relaciones laborales en la empresa, pero visto cómo defienden a los trabajadores catalanes, mejor que no.

El señor Mitjà, uno de los expertos en energía de Convergència.

6) Albert Mitjà Sarvisé. Conoce el mercado y las infraestructuras eléctricas por haber sido director del Instituto Catalán de Energía (ICAEN) y director general de Energía y Minas durante los últimos gobiernos de Pujol. Fue entonces, cuando dirigía el ICAEN, cuando se hizo socio de Convergència y del Barça. Durante su directorio y bajo el mandato del consejero Subirà, el ICAEN contrató a Pere Pujol Ferrusola y a la empresa Europraxis, a ver si les suena, y trabajó codo con codo con Oriol Pujol Ferrusola cuando éste era secretario general del Gobierno de la Generalidad de Cataluña. Ahora trabaja como consultor.

La señora Tubella es la de la izquierda.

7) Imma Tubella Casadevall. Es doctora en Ciencias Sociales y catedrática de Comunicación, además de rectora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Ha sido colaboradora habitual del Centro de Estudios Jordi Pujol. Sonó como consejera del gobierno de don Artur Mas, pero éste escogió finalmente a la señora Rigau. No tiene ni puñetera idea de electricidad. Su paso por la UOC ha conseguido que los estudiantes sean ahora clientes, lo que dice todo lo que hay que decir sobre su ideario político.

El señor Majó, exponiendo sus cosas.

8) Joan Majó Cruzate. Fue ministro de Industria con Felipe González y sigue siendo socialista de nombre, que no de apellido. Digo esto porque sus ideas publicadas, si es que le son propias, muestran a un neoliberal cegado por el populismo nacional de la derecha catalana y su discurso se adapta a los nuevos tiempos con letras de mal leer. Su paso por el ministerio nos dice que podría ser un asesor útil, pero sus artículos en El País desmienten esta hipótesis y lo descartan para un trabajo serio.

Esta fotografía no tiene desperdicio.
A la izquierda, Carod-Rovira, con barba cerrada, hoy catedrático (sic).
En el centro, Hortalà, hoy presidente de la Bolsa de Barcelona.
A la derecha, Colom, hoy un cargo de CiU e imputado en el caso Palau.
Los tres militaban entonces en ERC y prometían ser de izquierdas, ya ven.

9) Joan Hortalá. Hoy es presidente de la Bolsa de Barcelona y consejero de Bolsas y Mercados Españoles, entre tantas otras consejerías, pero todo comenzó cuando fue consejero de Industria y Energía con Jordi Pujol de presidente en la Generalidad de Cataluña. Entonces militaba en ERC. Luego fue secretario general de ese partido y más tarde, cuando ya no pudo serlo, fundó una corriente en el partido y la corriente lo llevó hasta Convergència, en 1993. Qué casualidad: en 1993, fue nombrado presidente de la Bolsa de Barcelona. ¡Cosas que pasan! De ahí, a varios consejos de administración (entre otros, el de FECSA-ENHER, que luego sería ENDESA). ¡También llevó las cuentas del Barça! En suma, un habitual de la casa, un dels nostres (uno de los nuestros), uno que siempre sale en la foto y no podía faltar en ésta. Como la mayoría, sabe de enchufes, pero no de electricidad.

Pocholo hubiera sido un buen asesor de ENDESA, lástima.

10) Javier Bassó Roviralta. Fue concejal en el Ayuntamiento de Barcelona por el PP y también un ejecutivo de Bankia en Cataluña. Más concretamente, director general de la Corporación Financiera de Caja de Madrid en Cataluña. De energía sabe lo que yo de geomorfismo lenticular y de Bankia, mejor no hablar. Reúne otros méritos: es tío de Pocholo Martínez-Bordiu.

El señor Castells, inaugurando una residencia concertada en Sant Cugat del Vallès, junto a la alcaldesa (CiU) y el presidente de la Generalidad de Cataluña (CiU). 

11) Joan Castells Trius. Éste es economista y modelo de emprendedores (sic), según el sitio web de su propia empresa. ¡Ay! ¡Como de la Rosa! Fue directivo de La Seda y dimitió cuando surgieron problemas... Eh, quiero decir que tuvo que irse por piernas y que el asunto ha acabado en los tribunales, con denuncias por estafa y administración desleal. El tipo tiene una compañía de seguros y La Seda, bajo su mando, compró una póliza de seguros a esa compañía. ¡Qué casualidad más afortunada! La empresa del señor Castells se llevó 600.000 euros al año todo el tiempo que el señor Castells manejó La Seda y los denunciantes afirman que el precio de la póliza que pagó La Seda era en verdad excesivo y que se llevó a casa varios millones de más. Por si fuera poco, algunos miembros de la mutua aseguradora también han denunciado a Castells por esconder y camuflar las pérdidas millonarias que generó a la mutua su inversión en el capital de La Seda de Barcelona (sic). Un asunto complicado, ya ven, del que no se deduce nada bueno. En resumen, el señor Castells gestiona algunas SICAV, es presidente ejecutivo y consejero delegado de la compañía de seguros FIATC, es un personaje omnipresente en las reuniones de Foment de Treball (la gran patronal catalana) y también tiene negocios con la sanidad privada. Como guinda, ésta, que uno encuentra en internet sin esforzarse demasiado. ¿Se dejarían asesorar por un tipo con estos antecedentes?


12) Esther Giménez-Salinas Colomer. Es doctora en Derecho Penal, ejerce de rectora de la Universidad Ramon Llull (URL) y es profesora catedrática de Derecho Penal en la Facultad de Derecho ESADE de la URL. También asesora al Banco de Santander y pertenece a varios comités interuniversitarios catalanes y españoles. No nos olvidemos de su presencia en el patronato de la Fundación Catalunya Oberta, que sustenta CiU, fundación protagonista de los chanchullos del caso Palau. Se explica su presencia en el consejo y en la fundación porque había sido directora general del Centro de Estudios Jurídicos y Formación Especializada de la Generalidad de Cataluña bajo el mandato de Jordi Pujol y de ahí la conoce Madí. Quizá su conocimiento de la criminología sea útil a algunos asesores o a la propia ENDESA, pero del mercado eléctrico y las infraestructuras eléctricas ¿qué sabe?

El señor Benuzzi se llevó a casa la asesoría de ENDESA y la Creu de Sant Jordi el mismo año.

13) Alessandro Benuzzi. Nació en Vilanova i la Geltrú, población de la que han salido al menos tres asesores catalanes de ENDESA. Algo tendrá el pueblo, el clima, la comida... No sé. Pero el señor Benuzzi es en verdad italiano. Es economista, licenciado en Bolonia, Italia, y ha sido o sigue siendo miembro de muchos consejos de administración de empresas italianas. Se mueve en el círculo convergente y ha recibido la Creu de Sant Jordi. Como ENDESA es italiana, escoger a un empresario próximo a Convergència y próximo a Italia es todo un puntazo para el señor Madí. Pero el señor Benuzzi ¿qué sabe de electricidad? Cabe preguntar si es de la Liga Norte o de Forza Italia.

En palabras de ENDESA, El Consejo Asesor de Endesa en Cataluña es un órgano consultivo formado por 13 personalidades de la sociedad, empresa e instituciones catalanas que busca establecer lazos y garantizar de manera fluida una interlocución con las instituciones, los colectivos sociales y los clientes. Me llama la atención que hayan escrito empresa y no las empresas, porque quizá los miembros de este consejo asesor perciban Cataluña como una empresa que rinde buenos dividendos, déjenme pensar mal. 

En cualquier caso, la (mala) redacción de la nota de prensa de ENDESA no promete nada bueno ni útil y uno se lleva a casa la impresión de un pago por los servicios prestados, un favor a los amigos de los amigos, un toma y calla... No sé si me explico, pero no me viene otra cosa a la cabeza. Es la impresión que me da, lo digo sinceramente y con pena en el cuerpo.

Supongo que si examináramos el consejo asesor de ENDESA en Aragón o en cualquier otra parte nos enfrentaríamos a una regalía semejante. Qué horror. ¡Así funciona el país!

¿Lo peor? Que no es un caso aislado. Que no es sólo ENDESA, ni sólo Cataluña. Busquen, comparen y ya verán. Sobran los ejemplos. Qué pena.

Parecidos sorprendentes


Se acaba de presentar en público el logotipo del Día Nacional de Cataluña con tan mala fortuna como ésta, pues ¿a qué les recuerda?


P.S. (29 de agosto).

En Twitter ya corre esta otra imagen, de mejor calidad que la que preparé yo tan deprisa e improvisadamente.


El parecido quita el hipo, parece hecho a propósito. ¡Ni queriendo lo hubieran hecho mejor!

La strada che va in città



He leído la primera novela de Natalia Ginzburg en una edición de bolsillo de Einaudi (cómo no), en italiano. Se titula La strada che va in città y la escritora comenzó a escribirla (en principio, como cuento) en 1941 y la publicó en 1942 con pseudónimo. Cuando acabó la guerra, volvió a publicarla, pero esta vez con su verdadero nombre. Ginzburg sonríe al señalar que nadie en su ciudad sabía quién había escrito esa novela, nadie sospechó que había sido ella.

Ginzburg fue una mujer de vida agitada y desgraciada, pero una gran mujer y además, una gran escritora. Su marido fue uno de los fundadores de Einaudi (una de las grandes editoriales italianas) y murió en manos de la Gestapo, en Roma. La Ginzburg se movió siempre en círculos intelectuales opuestos al fascismo y siguió militando en la izquierda una vez recuperada la democracia en Italia. Pero eso ¿qué importa? Sus novelas, ensayos, cuentos y reflexiones son de una belleza y una sutileza impresionantes. La psicología de sus personajes, el aire de tristeza, pero también el humor, de sus historias, la precisión de sus observaciones, nos aproximan a un mundo circunscrito a los círculos familiares, donde se desarrolla la tragedia y la comedia de la existencia humana. Son dramas que se desarrollan en la intimidad, pero no por ello menos bellos o intensos.

Por eso lamento que Natalia Ginzburg no haya tenido el éxito que merece en España. Por citar casos recientes, Lumen editó Léxico familiar en 2007 (dicen que es su mejor novela) y Familias en 2008 (la suma de tres novelas cortas, una de las cuáles es El camino que va a la ciudad); El Acantilado, Las pequeñas virtudes (2002) y Serena Cruz o la verdadera justicia (2010), ensayos; etc. Se han traducido sus mejores obras, pero sigue siendo una autora relativamente desconocida. ¡Qué lástima!

La strada che va in città es un historia sencilla, pero contundente. Es de lectura obligatoria en las escuelas italianas, porque es uno de esos libros que se narran con un lenguaje claro y sin complicaciones, que resulta fácil de comprender, pero que oculta un gran trabajo de escritura, pues ¡no es nada fácil escribir así!

La protagonista narra en primera persona su aventura personal. Lejos de ser una heroína al uso, es una muchacha simple y egoísta, nacida en una familia numerosa, agitada por la miseria económica y moral. Simplificando, conoce el amor, pero acaba en brazos de otro. El amor procede de Nini, un primo que la adora, un amor que no sabe reconocer, incluso sufriéndolo; el otro es el hijo de un médico de la ciudad, que estudia él mismo para médico, que goza de sus favores sin ánimo de ir más allá hasta que un día... En fin, que la deja embarazada. ¿Qué sucederá a continuación? Ahí les dejo, para no chafarles el final.

La historia, como ven, no es nada del otro jueves. ¡Tampoco lo es Madame Bovary! Pero Ginzburg traza con breves pinceladas el retrato de la hija de una familia del extrarradio que sólo aspira a convertirse en una burguesa con criada y amante. Los sentimientos de las personas implicadas son descritos con precisión y acierto y la verdad, se muestran más que se explican. Queda al descubierto la hipocresía de unos y de otros, el miedo del qué dirán, el servilismo o el pundonor... ¡Tantas cosas! Desde el punto de vista social, mete el dedo en la llaga de nuestra falsa y pública virtud; desde el punto de vista humano, es inmensa.

En resumen, léanla. Breve y buena. Una excelente combinación.

Sin grúas ni andamios



Me gustan mucho los museos que son ellos mismos piezas de museo. El antiguo Cau Ferrat era uno de éstos, pero estuvo tanto tiempo abandonado a su suerte que un día las reformas pasaron de necesarias a urgentes, porque si no, se caía la casa. Tal cual.

De esas urgencias surgió un proyecto que prometía mucho, pero que ofrecía acabar con todo y dejar el complejo del Cau Ferrat, la casa Rocamora y el Maricel convertido en una pecera mirando al mar. Hablamos mucho de eso en su día y hubo mucha gente que se dejó el pellejo luchando para salvar el patrimonio de Sitges y luchar contra el mal gusto. 


Hice publicidad de esta empresa y me manifesté contrario a la fachada acristalada, pero apenas aporté un granito de arena. ¡Otras personas se dejaron la piel y reúnen muchos, muchísimos más meritos que yo! Por ejemplo, la autora de este magnífico blog, Beli Artigas (véase en http://criticartt.blogspot.com.es/). A partir de este sitio, irán descubriendo muchas más personas y asociaciones que consiguieron frenar lo imparable y reducir el daño. Les recomiendo la visita.

Las consecuencias de esta batalla contra el derribo y contra el mal gusto han sido años de andamios y grúas. Finalmente, el Racó de la Calma está al descubierto, de punta en blanco, por la Fiesta Mayor. Asomando las narices por la ventana, se nos cae el alma a los pies: el museo sigue vacío. Pero ¡todo se andará! ¡Ojalá que para bien! Y ojalá que se mantenga ese espíritu de museo caótico, de colección maniática y enfermiza de herrajes, chucherías, Grecos y dibujos de los amigotes de Rusiñol.


Sólo quería dejar constancia de la satisfacción serena y tranquila que me produjo enfrentarme de nuevo con las paredes pintadas de blanco, como recién estrenadas. Por un momento, regresé a mis mocedades.

Señores, no se dejen la faja



Muchos bailes de la rúa de San Bartolomé llevan a cabo esfuerzos considerables. Piensen en las personas que acarrean gigantes, bestias o cabezudos, en los que bailan a bastonazos, en los que tocan el tambor sin parar... En estos casos, la faja al cinto, bien prieta, es un auxilio sin el cual sería imposible ejecutar cualquiera de estas labores.

En la imagen, un portador de gigantes se enrolla la faja, bien prieta y firme, para sujetar barriga y riñones en su sitio y no partirse el lomo. Es un espectáculo ver cómo se ciñe esta ropa alrededor del cuerpo y es un buen consejo no dejarla en casa.

¡Demonios!


Tambores de guerra, marcando el ritmo.

Bajo el fuego de pólvoras.


Otro de los iconos de la Fiesta Mayor.
Lucifer, con su enorme maza.


Preparándose para la rúa. No es poco el trabajo de los tambores.

Como he dicho antes y no me canso de decir, me pone el olor a pólvoras y el estruendo de los tambores. Pero soy tan cobarde como los demás y la lluvia de chispas procuro contemplarla desde un buen refugio, a buen resguardo de las quemaduras.

L'Entrada d'Ofici


Los indígenas hablan mucho del Ofici, que se pronuncia Ufisi y es la misa en honor a San Bartolomé. En verdad, es el acto central de la fiesta católica y el momento de gloria y lucimiento del señor rector.

La casa del señor rector se engalana durante las fiestas.

A lo largo del año, el señor rector tiene que conformarse con la iglesia vacía y ofrecer el Sacrificio ante cuatro viejas beatas o algún turista despistado. Son los tiempos que son, descreídos, y es así en todas partes. Sin embargo, San Bartolomé que está en los cielos cuida de sus protegidos y al menos una vez al año los reúne en la iglesia, el día de su patrocinio.

La penitencia de las chirimías, omnipresente en la misa del santo patrón.

Ahora bien, los somete a una dura penitencia por haber faltado a las obligaciones del buen católico. La misa se alarga, suben los calores, la humanidad comienza a exudar pestilencias y por si fuera poco, las chirimías amenizan la Santa Misa. Los bailarines de la rúa, todos presentes, tienen que comerse, sí o sí, el sermón del señor rector. Éste, viendo la iglesia llena de proa a popa y todos firmes y atentos, se emociona y larga un sermón que siempre, siempre, siempre, se alarga más de lo normal. 

Vista panorámica de la Sortida d'Ofici.
La verán mejor haciendo un clic sobre la fotografía.
En esta ocasión, bailan los gigantes.

La salida de misa, la Sortida d'Ofici, es apoteósica y los bailarines danzan frente al Ayuntamiento para celebrar el final del sermón. Es uno de los instantes preferidos por todos los indígenas atentos a la Fiesta Mayor.

El séquito sacerdotal llega a la iglesia.
Momento culminante de l'Entrada d'Ofici.

Todos hablan de la Sortida d'Ofici, pero ¿qué hay de l'Entrada d'Ofici? Desde el punto de vista religioso, es más importante y solemne, más plena de significado, la llegada del cura para oficiar la misa que no el ite missa est. Pero no llama tanto la atención. Este año la presencié, casi en solitario. El señor rector y un séquito de sacerdotes, con la cruz por delante, abandona la rectoría, desfila hasta la parroquia y entra por la puerta grande. Muy solemne. Lo repito: éste es el punto culminante de toda la fiesta, aunque pase desapercibido.

Duelo bestial


Dos bestias corrupias se enfrentan durante la Fiesta Mayor. Una, el dragón. Otra, el grifo. Las dos echan fuego por la boca y tienen una cola flamígera. 

El grifo recuerda a uno que se alquilaba a principios del siglo XX para celebrar la Fiesta Mayor. Para no tener que alquilarlo, los indígenas acabaron construyendo un dragón con sus propias manos, de origen marino (sic). Desembarcó en la playa, a los pies de la iglesia de San Bartolomé, y se convirtió en la bestia suburense.

Con el tiempo, perdió la decoración abstracta de motivos marinos para convertirse en un reptil terrestre, verde y con escamas. Prácticamente todos los indígenas vivos lo han conocido así, verde, hasta que hace muy poco tuvieron que restaurarlo y se les pasó por la cabeza recuperar sus antiguos colores azules y anaranjados. 

Qué momento escogió para repintarse, con un grifo que ya pasa por veterano disputándole el trono bestial. Rojo, ferocísimo, el grifo le dice al dragón mariquita, adónde vas así pintado, y el dragón se pone echo un basilisco. Anda que tú, gallina... Dirimen sus diferencias a fuego de pólvoras y la verdad, comedias aparte, es que siguen tan amigos.

¿Qué es este humo?
¿Qué es este estruendo?

Por ahí viene el dragón, negro de pólvoras.

El grifo no se queda atrás.

Por fin, frente a frente, cara a cara.
Está a punto de producirse un duelo bestial.

¡Que no falten los churros!



La churrería ambulante del Paseo Marítimo, Teruel, un nombre con reminiscencias republicanas, aparece y desaparece marcando el ritmo del verano, y viene a cubrir un hueco dejado por la falta de churros en la villa. Los indígenas, en efecto, no tienen un churro que llevarse a la boca durante todo el año y tienen que esperar a que llegue el verano para comprar churros a la Teruel. ¡Están muy ricos! Como es tanta el ansia churrera, los churreros hacen su agosto, literalmente. A tanto el churro, Teruel parece El Bulli.

Gasto de pólvoras



¡Cómo se nota que no falta un año para las elecciones!, exclama un indígena, porque los fuegos artificiales en honor de San Bartolomé, este año, han sido un órdago de pólvoras. Pim, pam, pum... Un no parar.



Normalmente, los fuegos de artificio tenían un relato que tanto los indígenas como los veraneantes de toda la vida eran capaces de reconocer. Ahora tiran unas cuantas palmeras, luego vienen los gusanitos, ahora queman la iglesia, ahora viene una traca... Pero este año ha llegado repleto de novedades. Han tirado cohetes desde el mar y han echado mano de una mascletà ha medio espectáculo, por sorprender. El truco salió del revés, provocó una pausa. Me cuentan que no quemó toda la traca. Pero ¡tranquilos! La parte que queda ya la quemarán en Santa Tecla, me dicen. No estamos para tirar nada.

Como decía, han cambiado la narración y nos han contado otra historia. No ha faltado quien se ha quejado, pero ¡quiá! ¡Hay que quejarse! Forma parte de la tradición. Aunque vaya todo la mar de bien, hay que buscar un motivo de queja. Es así, qué le vamos a hacer, y uno se aplica a ello echando mano de las tácticas habituales. En el 78 hubo una palmera que llegó más alto; ésta es de chichanabo. El viento no acompaña. Le ha faltado ritmo en el último tercio. Traca como la del 92, ninguna. Etc.



Y gente, gente, ¡cuánta gente! Era la noche del sábado al domingo, y estaba a reventar. No faltaba quien aseguraba haber contado la cantidad de gente apretujada en el Paseo Marítimo y lanzaba el famoso y recurrente millón de personas. Qué va, hombre, qué va... ¡Un millón...! ¡Qué manía con ver un millón de personas hasta en la sopa! Con veinte o treinta mil ya vamos sobrados, que son muchos a la vez y saturan el lugar. En cualquier caso, una de gente que no se veía hace tiempo. 

Eso también lo decimos cada año, pero este año ha sido verdad. Palabra de honor.

Foto de familia



Qué tienen los gigantes de Sitges, no lo sé. Pero despiertan un inédito fervor entre los indígenas. Éstos afirman que son los mejores gigantes del mundo mundial y que no hay ninguno que pueda comparárseles. Llegados a este punto del discurso, les recomiendo encarecidamente responder que sí, que sí, que como ése no hay dos, qué razón tienes, etcétera, y no señalar que en tu pueblo existe un gigante que... ¡Chist! Los de Sitges no tienen igual y menos tendrán superior, caramba.

Los gigantes de Sitges no están desprovistos de méritos y es verdad que gozan de fama más allá de los lindes del municipio, pero no quería hablar de eso. Quería mencionar la idolatría gigantesca, llamémosla así. Porque los gigantes remedan esas imágenes de dioses y héroes que se sacaban a pasear en las fechas señaladas y son tratados como tales por el común.

Existe un complejísimo ritual alrededor de los gigantes que se inicia días antes de la Fiesta Mayor y concluye días después. Ahora sale de aquí para ir allá, ahora sale de allá para volver aquí, ahora se expone en este sitio, ahora en este otro, y ¡cuidado! Ahora se peina, ahora se viste, ahora se desviste, ahora preparan el ramo de la giganta, ahora subastan el ramo... En fin, un universo ritual en sí y para sí que no está al alcance de cualquiera.

Si quieren saber cómo funciona y qué toca hacer ahora con el gigante, mejor será que no acudan a uno de los antropólogos del lugar. No, no... ¡Pregunten a un niño indígena! Él sabrá perfectamente qué, cuándo y cómo, y no habrá que saber nada más.

En honor de Baco


Los antropólogos citarán con gusto semejanzas notables entre los festejos católicos y los paganos, como queriendo decir que la Santa Madre Iglesia no ha inventado nada nuevo y aquí tienes a los curas, imitando a los idólatras. Los antropólogos harían bien en notar que prácticamente todas las fiestas de todas las religiones tienen ritos semejantes, por no decir comunes, porque los hombres celebran casi siempre lo mismo en todas partes. ¿Acaso no somos primates? Pues, eso.

De ahí que la casualidad nos enfrente a ritos casi idénticos aquí o allá, antes y ahora. Los casos en los que un rito moderno viene directamente y sin escalas de un rito antiguo, por mucho que se parezcan entre sí, se cuentan en todo el mundo con los dedos de una mano. Si me pagaran un céntimo por cada rito ancestral que en verdad no tiene más de un siglo y yo pagara un euro por cada rito ancestral verdaderamente antiguo, sería multimillonario. Pero vaya usted y dígales a los indígenas que tal rito en cuestión tiene de antiguo menos que yo y verán cómo se tragan los dientes. 

Reposo del guerrero. Al lado del hatillo de tela de saco que protege del fuego de las pólvoras, varias latas de cerveza consumidas para protegerse de la triste realidad. Un rito ancestral.

A lo que íbamos. El alcohol y en su defecto los estupefacientes son lugar común en casi todos los festejos religiosos. La razón es una y simple: cuando uno va cocido es más fácil que acabe teniendo visiones o alcance un estado de éxtasis. Pregunten, si no, a santa Hildegarda, y no es broma. 

De ahí que los griegos organizaran sus ritos dionisíacos, donde acababan todos con una curda como un piano. Los romanos montaron las bacanales. Los suburenses, más modernos y bajo el auspicio de la Santa Madre Iglesia y el permiso del señor rector, las fiestas de San Bartolomé, a las que sumar las de Santa Tecla, los Carnavales, el Corpus, la Vendimia y todas las noches del viernes al sábado, del sábado al domingo y algunas fiestas de guardar, entre las que se cuentan diversos santos y actos cívicos, religiosos y patrióticos. ¡Luego dirán que no hemos progresado!

Todo para decir que la rúa de San Bartolomé es momento propicio para regar el estómago con bebidas fermentadas, ricas en azúcares y alcohol. 

Soplador de chirimías repostando combustible a la vieja usanza.

Cuando era pequeñito, el olor de la Fiesta Mayor de Sitges era inconfundible. Olía a pies, a rancio, a los sudores de mucha humanidad sometida a los rigores de agosto, pero sobre todo olía a vino, a vino peleón. Los bailarines corrían con los bastones y las fajas y una bota por morral, las manchas rosadas de tinto eran un lugar común y se alzaban las manos constantemente, no para rogar a Dios, sino para darle al vino procedente del porrón.

Tamborilero alzando ante la tropa un botellín de cerveza.
¡Que no falte!

Pero los tiempos cambian que es una barbaridad y desde hace unos años que la Fiesta Mayor ya no huele a vino. Sigue oliendo a pies, a rancio, a los sudores de mucha humanidad, pero ahora predomina el olor de la cerveza. Los bárbaros del norte se han impuesto una vez más y han derrotado a la cultura mediterránea en su propio terreno. ¡Qué tragedia! Ya no se alzan las manos llenas de botas y porrones, sino que se aferran latas de aluminio o botellines de cerveza, que se abren dejando ir gases y espumas y se consumen por docenas. ¡Presumimos de patriotas y de sustento de tradiciones y ya ven por dónde se nos ve el percal! ¡Dándole a la cerveza!

Baco ya no podría retratarse con un racimo de uvas en la cabeza. Ahora tendría que vestir camiseta sin mangas y eructar aires cerveceros. ¡Ay, qué grave error cometimos suprimiendo el latín en las escuelas!