Recorte primaveral



Hay que ser malvado o tener afición a serlo al promover que se recorten hasta las horas de sueño.

La excusa del ahorro... ¡Ya les daré yo ahorro! Cagüen to.

Primeras golondrinas



Este anochecer ha visto las primeras golondrinas sobre el cielo de Barcelona. Una buena noticia.

El caso de la muy amiga del amigo del primo de Zumosol y el cónsul honorario de Albania


Bandera de Albania.

Hace cosa de un año, los vecinos de la calle Pamplona de Barcelona veían aparcar un todoterreno con matrícula consular delante de un edificio de oficinas de la Generalidad de Cataluña, frente a un bar lleno de funcionarios. Desde hace unos meses, el vehículo en cuestión ya no aparca en la calle. Ahora utiliza una de las plazas de aparcamiento reservadas para el Institut Català d'Energia, ICAEN, en el sótano de este edificio.

Un reciente eufemismo llamado reducción de la masa salarial y también conocido como reestructuración de personal ha liberado algunas plazas de aparcamiento del ICAEN, que el propietario del vehículo con matrícula consular se ha apresurado a ocupar. Más exactamente, mis fuentes en el ICAEN aseguran que ocupa la plaza de un vehículo que antes estaba reservado para un trabajador con una persona dependiente a su cargo. Ese trabajador perdió la plaza de aparcamiento y su trabajo hace cosa de medio año en esa operación de recursos humanos que decíamos, impulsada por el secretario general Colet Petit y puesta en práctica por la directora del ICAEN, Maite Masià. Esa operación está en los tribunales, ahora mismo, mientras el fiscal examina el caso. El juez ha dictaminado que existen indicios de vulneración de derechos fundamentales de las personas y el fiscal debe decidir si personarse en la causa o desestimar el temor del juez, y se verá el qué a finales de mayo.

Josep Maria Calmet, cónsul honorario de Albania y empleado del ICAEN.

A lo que íbamos. El propietario del vehículo con matrícula consular es ni más ni menos que el cónsul honorario de Albania en Barcelona, Josep Maria Calmet. El nombre de don Josep Maria Calmet aparece citado como Josep M.C. en el diario ABC del 27 de diciembre de 2012, cuando el periódico denuncia que doña Maite Masià, la directora del ICAEN, estaba implicada en el caso ITV y en algo más. Según el periódico madrileño, doña Maite estaba en muy buenas relaciones con el primo de Zumosol, don Oriol Pujol, finalmente imputado y todavía diputado.

Maite Masià, una muy amiga de un amigo del primo de Zumosol.

Ya hemos hablado antes de esta mujer, en esta entrada. Nos sentimos consternados, irritados y molestos cuando sabemos que sigue todavía en el cargo que se le dio, con el consentimiento o el beneplácito de don Felip Puig, conseller de Empresa y Ocupación y presidente del Consejo de Administración del ICAEN. Pero ¿qué nos sorprende? Nuestro Gobierno de los Mejores da sobradas muestras de lo que es y de quiénes lo componen cada día que pasa.

Doña Maite celebrando con el señor Bustos la privatización de la gestión del alumbrado público de Sabadell, que se hizo con la inestimable ayuda del ICAEN. La fotografía es de mayo del 2012. El señor Bustos ya no es alcalde de la ciudad y se enfrenta a una imputación en un caso de corrupción política muy escandaloso. La señora Masià es uno de los personajes que aparecen en la trama del caso ITV. Por ahora, no está imputada.

Los empresarios sospechosos de actos ilícitos en relación con la trama de las ITV hablaban muy bien de doña Maite. Uno de ellos la nombró una muy amiga mía. Si acaso, amiga de hacer favores, como la de Calatayud, perdonen el chiste. Quizá, y digo quizá, el contrato que le hizo a Josep Maria Calmet, cónsul honorario de Albania, sea uno de estos favores. ¿Por qué lo sospecho?

No lo sospecho, estoy seguro. Lo sé, porque me han explicado la causa de la necesidad que tiene el señor Calmet de obtener un trabajo remunerado. No puedo, sin embargo, exponer esto que me han dicho, por dos razones. La primera, porque no he podido verificar su situación patrimonial, profesional o familiar, no diré cuál de ellas, y la verdad, no me importa ni tiene por qué importarle a usted cuál es el signo de su fortuna. No viene al caso. La segunda, porque poner esa razón por escrito sin pruebas documentales no sería correcto. Por lo tanto, me limitaré a exponer lo que dicen los periódicos y lo que puede leerse por internet, lo que usted mismo, paciente lector, podría encontrar fácilmente gracias a navegadores, bases de datos y programas de búsqueda abiertos al público (ninguno de pago).

El señor Calmet, el primero por la izquierda, en horario de oficina, representando no al ICAEN, sino a la organización de cónsules de Barcelona, en un acto de promoción de Barcelona-Catalunya Centre Logístic, a primeros de marzo de 2013. Suponemos que gastó parte de su crédito de días personales como empleado público para asistir a este acto.

Digo, pues, que contratar al señor Calmet fue un favor político que hizo doña Maite Masià a la familia Pujol. Así lo insinúa el ABC, que sostiene que Josep M.C. era amigo de Jordi Pujol (padre). Su contratación tuvo que haber sido un favor, además, porque su contrato, ya verán por qué, no puede considerarse ni normal ni razonable en un ente público de la Generalidad de Cataluña. Damos por buena la tésis del ABC porque, si no es un favor, no se explica.

Doña Maite Masià contrató al señor Calmet como trabajador a sueldo del ICAEN en junio de 2011, más o menos. El señor Calmet era entonces un joven empresario de setenta años. Setenta, repito. Setenta años y cónsul honorario de Albania en Barcelona. El señor Calmet cobra un sueldo muy superior al de un técnico o un administrativo del ICAEN, o mucho tendrían que haber cambiado las cosas en dos años.

Hay que añadir que justo antes de contratar al señor Calmet para trabajar en el ICAEN, doña Maite Masià había despedido a una media docena de trabajadores, pues había obedecido a pies juntillas las instrucciones del señor Colet Petit, entonces secretario general de Empresa y Ocupación. Meses después, amparándose en la nueva regulación laboral y en un supuesto déficit de este ente público, la señora Masià volvió a despedir trabajadores del ICAEN. Sin embargo, la venta de activos de EFIENSA (una empresa participada al 100% por el ICAEN) ha proporcionado al ICAEN un superávit que supera los 800.000 euros en 2012 y no parece sostenerse una razón económica suficiente como para despedir a una docena de trabajadores a los que, por cierto, no estaba obligada a despedir.

Como el asunto está sub iudice, dejémoslo aquí, pero sepan que está escrito, firmado y rubricado por la señora Masià, que el ICAEN pretende quedarse con cuarenta y dos puestos de trabajo este verano (el del señor Calmet entre ellos) cuando contaba, en 2011, con más de setenta. Curiosamente, el nuevo organigrama tendrá más generales que soldados, no sé si me explico.

Es interesante hacer notar que el señor Calmet, pese a su avanzada edad y pese a ser el trabajador que lleva menos tiempo en el ICAEN, sigue empleado en este ente público, bien aferrado a su puesto de trabajo, y no parece que le afecten o vayan a afectar los despidos discrecionales que practica doña Maite. Nos gustaría saber qué trabajo tan importante es ése que realiza, y si mantenerlo en el cargo compensa el despido de, cuanto menos, otros dos trabajadores del ICAEN con una amplia experiencia profesional a sus espaldas.

Las fuentes consultadas en el ICAEN sostienen que nadie sabe qué coño hace el Becario en verdad (así le llaman, por su juventud, lozanía y experiencia, el Becario, y perdonen lo de coño, pero así hablan mis fuentes). Sí, nos gustaría mucho que nos explicaran qué trabajo hace y por qué no podía o puede hacerlo un técnico del ICAEN de toda la vida, que, éste sí, sabe cómo funciona un ordenador.

La respuesta quizá esté en su currículum. El señor Calmet, ya lo hemos dicho, es cónsul honorario de Albania desde 2010 y lo había sido del Canadá entre 1999 y 2010. Fue él uno de los responsables de que se hablara tanto del Québec en Cataluña. ¿Será que el ICAEN quiere establecer una sucursal en Albania o Canadá?

El señor Calmet, homenajeado por el embajador del Canadá en 2010. Comparten la escena los señores Benach y Carod-Rovira, en un acto institucional del último año del Tripartito.

Quizá influyera la amistad del señor Calmet con don Jordi Pujol (padre), la que menciona el ABC, para que fuera consejero delegado primero (en 1990) y presidente después (entre 1994 y 2004) de Petrocat (Petrolis de Catalunya, SA), una sociedad participada entonces por el ICAEN y que contaba con el soporte y la ayuda de la Generalidad de Cataluña. Fue una CAMPSA a la catalana que no tuvo el éxito esperado, digámoslo suavemente.

Si no fuera la ligazón con la familia Pujol que insinúa el ABC, quizá sean otras relaciones las que llamaron la atención de la señora Masià. Esas amistades, llamémoslas así, explicarían que doña Maite quisiera tener cerca de sí y muy agradecido al señor Calmet, pero es un suponer y para suposiciones, las que quiera hacer el lector, que puede opinar de manera diferente, incluso contraria, a la que expongo. Que juzgue él, mi lector, a la luz de los datos que obtenga en sus pesquisas.

En Plasma Biotech, SL, el señor Calmet comparte cargos en el Consejo de Administración con Joaquim Hortalà Vallvé, Josep Piqué Camps o José Manuel Lara y demás capitostes de la llamada sociedad civil catalana. También es consejero de la Societat Catalana de Petrolis (como ahora se llama Petrocat), compartiendo el cargo con al menos dos consellers de la Generalidad de Cataluña. En marzo de 2012 cesó como consejero de GVC GAESCO Gestion Sociedad Gestora de Instituciones de Inversion Colectiva, SA, eso que llaman una SICAV, donde invierten los personajes con mucha pasta para casi no pagar impuestos. Compartió los beneficios del cargo con Joaquim Hortalà (de nuevo), con directivos de GAESCO, etc., bajo la auditoría de Deloitte, la auditora favorita del Gobierno de los Mejores desde que el señor Madí trabaja en ella (cuántas casualidades).

Entre los socios y amigos del señor Calmet, pues, se cuenta la flor y nata de la sociedad civil catalana (i.e., los que tienen el dinero) y la clave de la fuerza política del lugar. Un compañero de Consejo de Administración del señor Calmet ostenta cargos como representante de la parte catalana de la Comisión Bilateral Generalidad-Estado, el secretariado de la Comisión Bilateral de Infraestructuras, el de la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales... ¿Quién? ¡No pienso dárselo todo hecho! ¡Busquen por internet o consulten los periódicos! Caramba, que es fácil. 

Para comenzar a explorar quiénes son los socios y contactos del señor Calmet, comiencen, si quieren, por http://www.empresia.es/persona/calmet-iglesias-josep-maria/. Todo esto que digo es público y notorio.

En fin, que el ICAEN contrate a Josep Maria Calmet para un trabajo asalariado será un misterio para usted, lector: ¿Cómo es posible que un personaje con tantos cargos en Consejos de Administración, de tan alto vuelo, de tan respetable edad, con ese historial de riqueza patrimonial (en una SICAV no entra un cualquiera), alguien con tales amigos y conocidos, tenga que pedir un trabajo en el ICAEN, por favor?

Los blocaos albaneses, la sublimación de la alienante tiranía albanesa durante la Guerra Fría.

Cabe también preguntarse por qué se lo dan. Ése es otro misterio intrigante. Es lícito preguntarse qué obtiene doña Maite Masià a cambio de contratar a Josep Maria Calmet. Algo muy gordo tendrá que ser para que compense poner de patitas en la calle a dos o más trabajadores que llevaban en el ICAEN diez, doce o veinte años, como ha sido el caso. Porque, si existe la orden de reducir la masa salarial (eufemismo) primero un 5%, luego un 15%, etc., y mientras tanto se contrata a una persona de 70 años que cobra lo que dos empleados del ICAEN, lo que obliga a dejar a más empleados públicos sin trabajo de los inicialmente previstos, tiene que existir una razón muy, muy, pero que muy poderosa que lo justifique, ¿verdad? ¡Y podrá justificarse públicamente, con razones y argumentos! O eso, o se trata de un ejercicio de depotismo y corrupción que quita el hipo.

La RAE define corrupción como, En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. Aunque no sea delito nada de lo que he descrito y la contratación que denunciaba el ABC (y los trabajadores del ICAEN en los tribunales) no quebrante la ley escrita, nadie podrá negar que se aprecia corrupción en el caso de la muy amiga de un amigo del primo de Zumosol y el cónsul honorario de Albania.

Escrache


La asociación argentina HIJOS empleó el término escrache por primera vez para designar el acoso como acción directa.

Cada día inventan un palabro nuevo y estos días me nombran uno que no había oído nunca antes, escrache. Uno investiga y descubre que es un palabro lunfardo, de la parla del Río de la Plata, esa que asoma en los tangos y milongas y que Borges empleó de vez en cuando para asombrarnos. Se documenta escracho por primera vez en 1879. El escracho de entonces era lo que un español llama tocomocho, un timo con un billete de lotería.

El origen de la palabra puede ser inglés (to scratch), italiano (scaracio) o genovés (scaraccé). En todo caso, el término genovés se empleaba para decir retrato (fotográfico); de retratarle a alguien a hacerle una cara nueva o partirle la cara, un paso. A decir de la RAE, escrachar significa, en español, Romper, destruir, aplastar o también Fotografiar a una persona, siendo un uso coloquial argentino y uruguayo.

En 1995, el presidente argentino Carlos Ménem promulgó una amnistía a favor de los militares que habían asesinado a miles de personas durante la dictadura. Libres de pena, esos criminales regresaron a sus casas, prometiéndoselas tan felices. Es natural y comprensible que el pueblo argentino reaccionara con violencia y acosara a los criminales en sus casas o lugares de trabajo. Ese acoso se llamó escrache, por primera vez, y como tal acoso se recoge en la Academia Argentina de Letras.

Pero no fue el escrache, sino una argucia legal, la que llevó a los militares a la cárcel.

Escrache de la PAH en España, en el domicilio de un diputado del PP.

Hace poco, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) definió como escrache el acoso a los diputados del PP que, presumiblemente, votarán en contra o mutilarán la Iniciativa Legislativa Popular que ha promovido esta organización gracias a un millón y medio de firmas. La PAH considera que el escrache es pacífico, pues no se traduce en agresiones. Es decir, permítanme decirlo así, se trata de escraches donde no se escracha a nadie.

Pero, cuidado, que una cosa es lo que pide el cuerpo y otra, lo que es correcto.

Un eufemismo define el escrache como un tipo de acción directa. Es decir, como un acto violento. Habría que investigar qué es violento, pero será otro día. Baste señalar que el insulto, la coacción, la persecución, la incautación de bienes, etc., son actos violentos; la violencia va más allá de una agresión física con resultado de heridas o derramamiento de sangre; hay muchas formas de violencia y el escrache es una de ellas.

¿Es una violencia legítima? ¿Qué es legítimo? La legitimidad de algo puede ser racional, pues hacer tal cosa es razonable y no hacerla, una idiotez; puede ser carismática, pues las órdenes de un líder o la fe en una ideología justifican tal cosa; puede ser moral, pues se considera correcto y justo; puede ser legal, porque la Ley permite u ordena hacerla. La legitimidad de algo no es trivial.

La racionalidad de un acto es discutible; el azar es tan persistente que lo que comienza como razonable acaba siendo una sinrazón. Una legitimidad carismática nos aproxima a la tiranía y es fácil que sea contraria a los derechos de las personas. ¿Qué es correcto y justo? Sólo la Ley, y con muchas reservas, nos proporciona una legitimidad aproximadamente objetiva. Aproximadamente, no más. Insuficiente. Pero esta legitimidad es la única que puede ser juzgada en un Estado de Derecho, aunque las demás son de agradecer, en cualquier caso.

Escrache contra el domicilio de Gallardón, ministro.

Aquí sobreviene el problema. En un Estado de Derecho, la violencia es un monopolio del Estado y se ejerce selectivamente y con un fin, que es sostener y preservar los derechos de los ciudadanos. He ahí por qué recauda impuestos, impone sanciones o echa mano de la policía o el ejército.

La liberalización y privatización de la violencia se oculta tras las cláusulas del neoliberalismo contemporáneo. La violencia económica y social que practican las entidades financieras y las empresas, mediante coacción y despidos, por ejemplo, es querida y promovida por los fieles de esta ideología. La ley de la selva económica impone al más fuerte, violentamente.

Los neoliberales más radicales proponen hacer de la violencia un negocio. ¿No me creen? Sin salir de Cataluña, observen el crecimiento de los somatenes y presten atención a las comisarías de los Mossos d'Esquadra (policía autonómica) vigiladas por guardias de seguridad de compañías privadas.

El escrache toma formas curiosas.
Aquí llaman gorda a la presidenta argentina. Duele, ¿verdad?

El escrache como acción política sólo es posible cuando falla el monopolio que el Estado ejerce sobre la violencia. La violencia se privatiza y liberaliza, decía. Fuera de la ley, la legitimidad la proporcionan la fe en una causa o lo que uno cree moralmente justo y necesario. Pero se produce un choque entre los que piensan tal y los que piensan cual, legítimamente los dos, porque causas hay más de una y consideraciones morales, las que quieran. La frontera entre lo que está bien y lo que no lo está es aquí tremendamente gris, difusa e incierta.

Veamos el caso de la PAH. La verdad es que lo pide el cuerpo. El Estado no se muestra capaz de ejercer la violencia necesaria sobre las entidades financieras para que dejen de practicar acciones brutales e injustificadas, como arruinarle la vida a uno echándole de su casa. No puede generalizarse, que hay desahucios justos, pero hay razones para quejarse de los abusos de bancos y cajas de ahorro, hay razones de sobra y más que suficientes, y no parece que el Estado se oponga. Así, pues, si el Estado no lo hace, ya lo haré yo. Neoliberalismo y anarquía comparten muchos principios teórico-prácticos, ya ven.

La gravísima crisis económica, la rapacidad de los bancos, la corrupción y la ineptitud de la clase política y empresarial, el paro tremebundo, el insensato e inacabable recorte en educación, servicios sociales o sanidad pública, la creciente indefensión del ciudadano de a pie, la saturación y falta de medios de los tribunales de justicia, la falta de perspectivas y un futuro más que incierto, negro, son pólvoras a las que se arriman muchas llamas. Quien crea que esto no traerá violencia, se engaña o pretende engañar. Quien crea que no asomará el populismo, es que no lee los periódicos (en Cataluña, está instalado hace años y ahora comienza a prender). Es una situación explosiva.

Otro escrache de la PAH.
Escrache, pe a hache. Cae en verso.

En estas condiciones, se entiende y se comprende que la gente se eche a la calle y emprenda acciones directas. No tiene que sorprendernos que un día asalten y peguen fuego a una oficina bancaria, por ejemplo. Pero hay que ir con mucho cuidado. El cuerpo me pide pasar por las armas a los banqueros que han arruinado mi vida vendiéndome preferentes o echándome a la calle, me pido la vez para patearle la cara a un político corrupto... Pero, aunque pagaríamos con gusto la munición, no podemos apoyar la violencia fuera del control del Estado.

El otro día vi un escrache en Barcelona, frente al domicilio de un diputado del PP. Fue entonces cuando comencé a pensar en este asunto. ¿Hasta qué punto es lícito manifestarse delante del domicilio de un diputado? No lo tengo claro, me inclino a pensar que es lícito, pero tengo muchas dudas. ¿Hasta dónde podemos llegar en esa manifestación de protesta? Aquí dudo más. La incertidumbre me agobia. Pero tengo claro que algunas cosas no pueden hacerse.

La PAH tendría que ir con pies de plomo en estos escraches, si pretende continuarlos. Puede poner en entredicho la reputación que se ha ganado estos meses y fastidiarla. La PAH está siendo observada con lupa; si comete un error, se le echarán encima con toda la artillería.

Escrache contra un médico español en Costa Rica.
El médico sostenía que la homosexualidad podía curarse.
Fue la justicia, no el escrache, quien prohibió sus conferencias.

Que yo sepa, y atención, que puedo equivocarme, los domicilios asediados son los domicilios de los diputados del PP. Pero no he visto ningún escrache frente al domicilio de un diputado de CiU, partido que defiende y ha defendido posturas tales en derecho laboral o financiero que hacen que el PP parezca un partido de izquierdas en comparación. Tampoco he visto escraches frente al domicilio de un diputado del PSOE, que no hizo nada durante muchísimos años para modificar la ley y hacerla más justa, que es responsable, tan responsable como el PP, de lo que está sucediendo ahora. ¿Qué hay de los escraches en los domicilios de los grandes banqueros o empresarios? Hay que ser justo y equitativo. O todos o ninguno.

Una especie de escrache antiabortista en Barcelona.

Quien defienda la legitimidad del escrache sería bueno que ejercitara la imaginación. Si el escrache fuera (sólo) contra diputados del PSOE, por ejemplo, ¿mantendría su postura? Si el escrache fuera para defender el derecho a la vida, que dicen, y solicitara la penalización del aborto, ¿mantendría su postura? Si el escrache se ejerciera sobre matrimonios homosexuales, a los que se acusara de pervertir los valores morales de la sociedad, ¿qué? ¿Sería lo mismo un escrache contra una iglesia que contra una mezquita? A fin de cuentas, para terminar, ¿el escrache es bueno si lo hago yo y malo si lo hacen los que van contra mí? ¿Es bueno o malo según lo que pida? Me parecerá mejor o peor, pero escrachar a alguien no será más bueno o más malo por eso.

El mayor golpe contra la actual legislación de desahucios no lo consiguió un escrache, sino un abogado, el defensor de Mohamed Aziz, un inmigrante marroquí desahuciado por CatalunyaCaixa. El juez mercantil de Barcelona, don José María Fernández Seijo, preguntó, a instancias del abogado Aziz y según su propio criterio, si las cláusulas de la hipoteca eran abusivas y qué se consideraba abusivo, en cualquier caso, para cumplir con la legislación europea. La sentencia del Tribunal de Luxemburgo sacó los colores a todo el mundo. A España, por sostener una ley injusta, abusiva y no sujeta a derecho. A Europa, por no darse cuenta de ello.

Crónica de Travnik



Ivo Andrić, con acento en la ce, qué cosas, fue un gran escritor que puso a Yugoslavia en el mapa de la literatura del siglo XX. Es famoso por haber ganado un Premio Nobel (el único yugoslavo que lo ha ganado), pero tendría que serlo aún más por su obra, que es excelente. Murió en 1975, dejando tras de sí una obra muy digna de ser leída, que puso el serbo-croata entre las lenguas literarias.

Había conocido la prisión austríaca durante la Primera Guerra Mundial y fue en prisión donde comenzó a escribir. Defensor de la unión de serbios, croatas y eslovenos, bosnio de corazón (pues, decía, Bosnia es la esencia de Yugoslavia) promovió esta nueva nación y participó activamente en política. Fue diplomático yugoslavo hasta la Segunda Guerra Mundial, que le sorprendió como embajador en Alemania, ahí es nada. Esos años de guerra, que pasó en Belgrado, vieron nacer sus mejores novelas. Una de ésas, Crónica de Travnik, traducida por Luisa Fernanda Garrido Ramos y Tihomir Pistelek, ha sido publicada en DeBolsillo. He leído la segunda edición, de enero de 2012.

Poco antes de Austerlitz, llega a Travnik, una ciudad bosnia perteneciente al Imperio Turco, un cónsul francés, Daville. El diplomático se enfrentará con un cosmos aislado del resto de Europa, violento a su manera, ferozmente anclado en tiempos pretéritos, donde conviven todas las religiones, credos y creencias en un espacio claustrofóbico, pero también simbólico. En fin, en un mundo tan diferente al que Daville conoce o puede conocer que pueden imaginarse el resto.

Es una deliciosa novela coral, donde los personajes secundarios son todos protagonistas y donde los protagonistas no son más que una piececita de un engranaje (en apariencia) incomprensible. El transcurso de la acción es lento, pero delicioso, porque la lectura se asienta sobre el relato de las costumbres y las personas, que retrata magníficamente. Es una gran novela, de verdad les digo, pero de ésas que conviene leer sin prisas.

Conmoción en Punxsutawney, Pensilvania


Punxsutawney Phil Sowerby, Phil para los amigos.

Punxsutawney es un villorrio en el condado de Jefferson, Pensilvania, EE.UU., que está 135 km al noreste de Pittsburgh. El nombre del pueblo, Punxsutawney, significa Ciudad de los mosquitos en el lenguaje de los indios delaware, que eran los que vivían tan tranquilos en aquellas tierras hasta que llegó el hombre blanco.

Viven casi 6.300 personas en Punxsutawney, Pensilvania, y un número indeterminado de marmotas, y digo marmotas porque una de ellas, Phil, es el habitante más famoso del lugar.

Phil vive en la biblioteca del condado, con una marmota hembra que pasa por su mujer. Está al cuidado de una tribu de chalados que se llaman a sí mismos El Círculo (The Inner Circle, o El Círculo Interno). Según cuentan, El Círculo prepara un bebedizo secreto que alarga la vida de Phil durante siete años, y así, de siete en siete, llegamos a los 123 años que tendría Phil hoy mismo.

El Gobierno en la Sombra. Ni Bilderberg ni tonterías: The Inner Circle.

El 2 de febrero, con mucho aparato, Punxsutawney Phil Sowerby, que tal es el nombre completo de la marmota, es la protagonista de una extraña ceremonia. A dos millas del centro de la ciudad, en un lugar llamado Gobbler's Knob, El Círculo saca a Phil de la cama justo antes del amanecer (a las siete y veintisiete minutos de la mañana, hora local). Si la marmota es capaz de ver su sombra y regresa corriendo a la cama, nos esperan seis semanas más de crudo invierno, que es muy crudo y muy invierno en Punxsutawney, Pensilvania. Si no ve su sombra, no tendrá prisa por volver y se espera una primavera temprana. La ceremonia la llevan a cabo los miembros del Círculo, con mucho aparato.

En 123 años, Phil se ha equivocado pocas, muy pocas veces. La serie estadística de los aciertos de sus predicciones se sostiene tan bien o mejor que la serie estadística de las predicciones de las estaciones meteorológicas de Pensilvania. Esto da que pensar: o la marmota tiene una capacidad de predicción pasmosa o las estaciones meteorológicas de Pensilvania no dan pie con bola en las predicciones a largo plazo.

Si consideramos la capacidad de acierto en las previsiones a largo plazo de los meteorólogos nacionales y extranjeros, podremos equipararla al acierto de un agente de bolsa invirtiendo a largo plazo que, según los expertos, es comparable a la de un chimpancé escogiendo a ciegas uno u otro paquete de inversiones. En pocas palabras, a poco que Phil sea lista, les da un buen repaso a los meteorólogos. (También se deduce que, haciendo lo que hace, un chimpancé puede presidir un banco.)

Sin embargo, estos dos últimos años Phil no ha acertado.

El año pasado pronosticó un largo y crudo final de invierno. La primavera fue inusitadamente temprana y cálida. Este año, escarmentado, pronosticó una temprana primavera y ¡caramba! el final del invierno ha sido especialmente bestia, frío y nevoso.

Tanto es así que el fiscal del condado de Butler, Ohio, don Mike Gmoser, ha acusado a la marmota Punxsutawney Phil Sowerby de felonía, pues como tal se considera el error en la predicción de la llegada de la primavera, y tal felonía, además, atenta (cito) contra la paz y la dignidad del Estado de Ohio. Prosigue la acusación argumentando que (traduzco) Punxsutawney Phil, intencionadamente, con premeditación y alevosía, ha hecho creer al pueblo [de Ohio] que la primavera llegaría antes de tiempo.

El fiscal pide la pena de muerte para Punxsutawney Phil Sowerby, marmota de Punxsutawney, Pensilvania.

Curiosamente, la orden del fiscal de Ohio no menciona ningún cómplice, pero fuentes consultadas por El cuaderno de Luis afirman que Buckeye Chuck, el alias de un miembro del Círculo sin identificar, es parte necesaria en la felonía de la que se acusa a Punxsutawney Phil Sowerby, marmota. El tal Buckeye Chuck no acertó a vislumbrar la sombra de la marmota, la misma que predice seis semanas más de crudo invierno. Si hay que acusar a alguien de felonía por atentar contra la paz y la dignidad del Estado de Ohio, ese alguien es Buckeye Chuck, sostienen mis fuentes.

Milicia de Punxsutawney haciendo guardia frente a la biblioteca del condado.

Sea como sea, la marmota Phil está siendo protegida por la policía del condado de Jefferson, Pensilvania, y los agentes locales de Punxsutawney, hasta que se aclare este asunto, y los vecinos de la marmota están dispuestos a llegar a las manos, si fuera preciso. A decir de los jueces de Pensilvania, el señor Gmoser, fiscal del condado de Butler, Ohio, no tiene jurisdicción en Punxsutawney y después de mucho ruido, serán pocas nueces y todo quedará en agua de borrajas.

Mientras tanto, la Asociación Nacional de Meteorólogos de los EE.UU. está discutiendo a puerta cerrada qué hacer si se considera felonía penada con la muerte una predicción del tiempo que no acierte. El asunto es peliagudo, no me lo negarán ustedes.

Más información en http://www.groundhog.org/.

NOTA: La famosa película Atrapado en el tiempo (Groundhog Day, 1993), dirigida por Harold Ramis y protagonizada por Bill Murray, no fue filmada en Punxsutawney, Pensilvania, sino en Woodstock, Illinois, para que lo sepan.

OTRA NOTA: El pulpo Paul ¿es miembro del Círculo?  

Preferentemente

Tenedores de preferentes asaltando una sucursal bancaria.

El follón de las preferentes es tremebundo y se ha llevado por delante los ahorros de centenares de miles de ciudadanos. Con total impunidad, añadimos. Ahora bien, si se arruinan miles de personas, agradeceríamos mucho que se arruinase también y preferentemente la vida de los hijos de puta responsables de este asunto. Porque ésos, ahora mismo, si nadie hace nada, se irán de rositas y tan felices.

El equipo subvencionado


Yo te subvenciono, tú me invitas al palco. Hecho.

La Resolución EMO/541/2013, de 8 de marzo, por la que se da publicidad a las subvenciones concedidas por la Agencia Catalana del Consumo durante el año 2012 es alucinante.

Numerosas partidas se destinan a subvencionar a los Consejos Comarcales, que son legión y se desconoce para qué sirven. En su mayoría, estas subvenciones cubren el sueldo de uno o dos empleados públicos eventuales que se dedican a atender al público. La mayor parte de estas partidas no superan los cuarenta mil euros cada una.

Pero lo más interesante es ver cuánto dinero destina el Gobierno de la Generalidad de Cataluña a las asociaciones privadas que luchan por proteger los derechos del consumidor, y qué asociaciones son las que, según su parecer, merecen más ayuda en esta ingente tarea.

El Departamento de Empresa y Ocupación, que tiene a don Felip Puig de cabeza visible, ha otorgado a la Fundación Privada Fútbol Club Barcelona (NIF G60627445), a cargo del crédito presupuestario 6170 D/481000100/4610, la asombrosa y nada despreciable cantidad de 230.000 euros para el programa FutbolNet, que pretende fomentar el consumo responsable entre niños y jóvenes.

El programa FutbolNet es una metodología pedagógica de fomento de los valores a través de la práctica deportiva (sic). Tiene una vertiente social, en la que invitan a jugar a fútbol a niños en riesgo de exclusión o problemas de diversa índole, pero eso no es lo que se subvenciona en este caso.

Se subvencionan una veintena de actuaciones que consisten en lo siguiente (copio): El club monta una carpa con un itinerario divulgativo en el que personas de la Agencia informan y guían a los niños sobre la importancia del consumo responsable. En la plaza del pueblo, con fotografías de los multimillonarios ases del balón y los símbolos balompédico-sagrados del Barça, que atraen a los niños como moscas, embelesados. A un panal de rica miel, cien mil moscas acudieron... Los pequeños hacen cola, son luego atendidos por un monitor que les dice que tienen que portarse bien y diez minutos después, si te he visto, no me acuerdo. La carpa aguanta un fin de semana y ya está. Chachi.

El F.C. Barcelona es una multinacional que mueve centenares de millones de euros arriba y abajo. También recibe en el palco a las más sonadas autoridades civiles, a los mandamases financieros y a los personajes más influyentes de la vida económica catalana, que antes simulaban interés por la cultura y hoy no disimulan para nada ni su estulticia ni su afición balompédica. Ahora bien, si contamos lo que recibe, recibe docenas de millones de euros del Gobierno de la Generalidad de Cataluña, en forma de subvenciones directas, como ésta, pero también a través de los derechos de imagen de radio y televisión. El Barça es un instrumento político tan potente que no hay gobierno que no quiera ganarse sus favores y de hecho está mal visto, muy mal visto, hablar mal de esta religión. 

Pero, qué quieren que les diga, el F.C. Barcelona o la fundación que de él depende no son instituciones que se dediquen, precisamente, a la defensa de los derechos del consumidor ante la rapacidad y el mal hacer de las empresas o la Administración Pública. Fíjense: ¡llevan publicidad de una dictadura árabe en la camiseta!

Con todo, se lleva 230.000 euros que podrían destinarse a otras asociaciones mucho menos poderosas, pero que hacen mucho más trabajo y más meritorio a favor nuestro y de nuestros derechos.

El Barça se lleva 230.000 euros en 2012. El resto de las subvenciones a entidades privadas se reparten entre once asociaciones y suman unos 165.000 euros, aproximadamente.

A modo de ejemplo, la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Aseguradoras de Cataluña (Aicec-Adicae) sólo ha recibido 19.600 euros, y no hemos hablado todavía del escándalo de las preferentes.

Francamente, piensa el Gobierno de los Mejores, mejor que el público se emocione con el balón a que comience a reclamar lo que es suyo.

Véase en:

Abrazo inédito



He visto a Su Santidad, Benito, o Benedicto, muy anciano. Me ha sorprendido verlo tan gastado por el tiempo, quizá porque no me había fijado antes. Su Santidad Francesco, en cambio, aunque es también un anciano, parece mucho más joven.

El abrazo entre los dos es inédito. No sé si es la primera vez que se da o si se había dado antes, pero ver al recién papa abrazando al papa que recién ha dejado de serlo y sigue vivo es un suceso ciertamente único.

Me da que este abrazo no formará parte de lo que llaman Historia, con mayúscula, que es cosa muy seria y muy grande, sino que será parte de esa letra menuda que la acompaña, escrita con minúsculas. Pero sepan ustedes que ésta, la historia pequeña, es mucho más entretenida, está llena de vida. La otra, en cambio, es una máquina desalmada que avanza inexorable de ningún sitio a ninguna parte. Si algún día nos encontramos en un libro de historia, será como víctimas de la Historia con mayúsculas o como protagonistas de las historias minúsculas. Prefiero la segunda opción.

He estado a punto de decirles que me hubiera gustado mucho asistir a la conversación entre Francisco y Benedicto, pero luego me lo he pensado mejor y les diré que no. Lo que tengan que decirse, que quede entre ellos dos. El aire de misterio que ha rodeado su conversación quizá sea fundado y se hayan transmitido secretos vaticanos a viva voz, revelando el papa saliente misterios inverosímiles que el papa entrante habrá tenido que asimilar con temor y estupefacción.

Pero también es posible que Benedicto le haya dicho a Francisco que vaya con cuidado con el termo de agua caliente de las estancias papales, que a veces se estropea y habría que cambiarlo, o que no deje de probar la lasagna que prepara sor María, que aprendió la receta de una abuelita napolitana por parte de madre y es cosa de chuparse los dedos, verdaderamente.

Queda la duda, que es fascinante.

Ciclistas a cabeza descubierta


Los ciclistas se niegan a ir así por la calle.

Los ciclistas están en pie de guerra. Se ha publicado un borrador del nuevo Reglamento General de Circulación. La Dirección General de Tráfico (DGT) quiere que los ciclistas lleven casco incluso en recorridos urbanos. Que lleven casco siempre. Pero los ciclistas no quieren llevar casco, quieren ir a cabeza descubierta.

Pero hay que añadir, inmediatamente, que si el ciclista va por el carril bici, podrá pedalear sin casco. Sólo en el carril bici. Y hablando de carriles bici, los ciclistas no podrán invadir el espacio de los peatones. Tendrán que ir por la calzada, tendran prohibido ir por la acera. Sólo los niños menores de catorce años podrán ir en bicicleta por la acera, y sólo en estos casos podría acompañarles un adulto en bicicleta. Los vehículos, con los vehículos, y los peatones, razonablemente a salvo de bicicletas, que ya iba siendo hora.

Lo que venía diciendo, se ha desatado la guerra. Los ciclistas no quieren ni oír hablar del casco. Eso es lo que más les duele, el casco. Quieren ir a cabeza descubierta, sin refuerzos para el cráneo, quieren poder regar con sus ideas el pavimento en caso de mala caída y dejar ahí su alma, sumándose al martirologio ciclista. Cómo les gusta presumir de ser la parte débil, ellos, abusapeatones natos.

Traduzco del catalán: Gran bicicletada. 21 marzo 19:00 Pl. Universitat. NO al casco obligatorio. No a la reforma del código de circulación anti-bicis. ¡Pásalo!

Sus razones son extrañas. Aducen que no existen estudios que avalen que el uso del casco reduzca las lesiones ciclistas, pero es evidente que el casco las reduce. Esgrimen que la mayor parte de los ciclistas lesionados en la ciudad son atropellados (o se lesionan atropellando peatones), y que un casco no evita el atropello. No, no evita el atropello, evita un mal golpe, el que uno puede darse si atropella o le atropellan.

Casco ciclista modelo Imperial.
El casco, un elemento de seguridad adicional.

Los aliados de los ciclistas (pronto hablaré de ellos) hablan de un elemento de seguridad adicional, por ejemplo, o hablan de autorresponsabilidad. ¿No sería mejor hablar de ciclorresponsabilidad? Porque uno es responsable de sus propios actos, no autorresponsable. A ver si hablamos bien, caramba.

Las asociaciones ciclistas hacen juegos malabares con las palabras. Rechazamos la obligatoriedad del casco, dicen, no el casco en sí. Que me lo expliquen. Tambien dicen las organizaciones ciclistas, cito, que los accidentes se producen por falta de respeto entre los dos vehículos. El casco no hace que a uno le respeten más, se añade. El descerebrado que corre entre los coches y los peatones saltándose todas las normas y semáforos, en cambio, va por ahí respetándose y respetando a los demás, ¿verdad? Se prosigue diciendo: El uso del casco sí está indicado en los niños que van en bici, porque es eficiente en golpes a poca velocidad: justo lo que hacen los niños. Se caen a poca velocidad.

Caída ciclista a poca velocidad, sin casco. Espeluznante.

Pero las asociaciones ciclistas se olvidan que un ciclista en un carril bici no puede superar los 30 km/h y que en la acera no puede ir a más de dos o tres veces la velocidad de los peatones. Por lo tanto, según el razonamiento de las asociaciones ciclistas, el casco no sirve para nada en la carretera, pero tendría que ser obligatorio en el carril bici y en las aceras. ¿En qué quedamos?

Otro argumento es que el casco no es obligatorio en aquellos países donde se pedalea mucho, que cuantas más bicicletas haya en la ciudad, más seguro será ir en bicicleta y menos necesario será el casco. Es decir, habrá más tráfico ciclista y se irá más lento, habrá menos riesgo de atropello y por lo tanto, mayor probabilidad de caída a baja velocidad, que es el tipo de accidente para el que está diseñado el casco ciclista. Un argumento contradictorio.

Casco ciclista modelo Comisión Europea. Ideal para embestir peatones y recortar entre ellos.

Otro argumento es que la imposición del casco entre los ciclistas reduce el número de ciclistas. Porque hay países donde se pedaleaba mucho y se ha impuesto el casco ciclista obligatorio. Es cierto que ha bajado el número de ciclistas en estos países y que por eso mismo ha bajado el número de accidentes ciclistas, pero uno se pregunta por qué impusieron el casco. También hay que preguntarse por qué es necesariamente malo reducir el número de ciclistas. Las ciudades de principios del siglo XX aplaudieron las redes de metro y tranvía porque ayudaron a reducir la presencia de ciclistas, tan molesta para el tránsito pacífico de los peatones. Los razonamientos sobre la bondad o la maldad de la bicicleta acostumbran a ser tópicos y muy pocos se basan en datos reales.

Por ejemplo, los ciclistas también atacan a la DGT por ir en contra de la vida saludable y favorecer la vida sedentaria en las ciudades. Veamos si es cierto. La bicicleta es el vehículo más eficiente, el que gasta menos energía por distancia recorrida. Es tres o cuatro veces más descansado pedalear que ir a pie. Por lo tanto, un viaje a pie es mucho más saludable que uno en bicicleta: se consume tres veces más energía (se hace tres veces más ejercicio) y el riesgo de accidente es muchísimo menor. Los médicos recomiendan vivamente caminar una hora al día, que sería tanto como pedalear de tres a cinco horas al día. No hay que patrocinar la bicicleta, sino el zapato, si uno quiere patrocinar una vida saludable.

Es ahora cuando los ciclistas encuentran aliados que no sospechábamos. Uno de ellos, el más poderoso, es el mundo de las finanzas. Las grandes compañías aseguradoras están en contra del nuevo reglamento de la DGT. Verían mermados los grandes beneficios que hacen a costa de los ciclistas desprotegidos. Porque el nuevo reglamento obligaría a mayores indemnizaciones en caso de lesión. También deja la puerta abierta a asegurar ciclistas, y eso es algo de lo que las compañías de seguros no quieren ni oír hablar. Según que aliados, mejor no tenerlos.

Los otros grandes aliado de los ciclistas son los ayuntamientos que han impulsado un servicio de bicicleta pública. El Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, está indignado con la DGT. Todos los grupos políticos del Consistorio se llevan las manos a la cabeza. ¿Por qué? Porque temen que si se obliga a los ciclistas a llevar casco, perderán un montón de usuarios del Bicing, el servicio de bicicleta pública barcelonés, que cubre el 1,5% de los desplazamientos en transporte público en la ciudad (la mayoría, en trayectos de bajada). El Bicing es muy chulo, es chachi, moderno, ecológico, fashion, viste mucho y cómo presumen de él los munícipes, es cosa de verse.

La Barcelona idílica: Gaudí y bicicletas.
Sin casco, naturalmente.

Como la mayor parte de los viajes son de bajada, los camiones que reponen las bicicletas en las estaciones altas emiten tantos gases contaminantes (o más) que los que se ahorran los ciclistas que hacen el trayecto de bajada antes y después. Este balance de emisiones sería más interesante si se considerasen esas emisiones potenciales de los usuarios del Bicing si fueran a pie o andando, o en transporte público, no en vehículo particular. La mayoría de los desplazamientos podría hacerse a pie, porque no llegan a los dos kilómetros y el resto, en autobús. Se contaminaría mucho menos. Un balance de emisiones considerando esto nos mostraría un Bicing que provoca emisiones contaminantes, más que el autobús y por supuesto, más que el metro o el tranvía. Hagan cuentas y verán. Ahora mismo, el transporte público que menos emite CO2 o menos contaminantes por pasajero en Barcelona es el autobús.

Pero esa cosa tan buena y tan bonita cuesta dinero. Ahora mismo, el Bicing sale por 6.000 euros por bicicleta y año. A 6.000 euros por bicicleta y año, ¿cuántos kilómetros de carril bici podrían hacerse? ¿Cuántas bicicletas podríamos regalar a los barceloneses por cada bicicleta del Bicing? Tal como está el país, ¿no podríamos gastar estos 6.000 euros por bicicleta y año en ayudas sociales, educación o sanidad? Dejo las preguntas en el aire. Pero, antes de acusarme de demagogia, piensen y mediten un poco y cuestionen la utilidad de la bicicleta pública y piensen si no sería mejor promover un transporte urbano racional de otra manera más efectiva y barata. Los datos están ahí, a la vista de todo el mundo.

En resumen, los ciclistas quieren ir por el mundo con el cráneo como escudo. Tienen la cabeza muy dura o muy poco que perder.

Oh, lástima (Gran Premio de Malasia 2013)


Oh, lástima.

Nada, que tenemos la negra. El Ferrari de Alonso, en la primera vuelta, topa con un contrincante, se le rompe el alerón delantero y poco después se desprende, se le mete bajo las ruedas y en vez de seguir la trayectoria curva que siguen los demás, sigue una trayectoria recta y queda fuera de carrera. Oh, lástima.

El otro Ferrari, de Massa, quinto. Por delante, los dos Red Bull y los dos Mercedes-Benz. No parece un buen resultado para los ferraristas, ¿verdad?

Veamos la parte positiva: el coche corre bien y planta cara a cualquiera. Quedan muchas carreras por delante. Además, siempre que la Santa Madre Iglesia estrena papa, a Ferrari le va bien, no sé por qué será.

¿Qué se ha hecho del vermú?


Alemanes tomando el vermú, en Berlín. ¡Qué tiempos aquéllos!

Dicho en una televisión alemana: Cuando llega el domingo, los españoles, en vez de reunirse en una terraza para tomar un vermú, acuden a una manifestación.

Ute Brucker, audaz reportera que se quedó sin vermú.

Bah, se dice eso y se dicen más cosas. Una periodista alemana, que había trabajado como corresponsal en España hacía cinco años, regresó a a Madrid, dice ella, para verse con sus amigos del sur. En verdad, vino a grabar un pequeño reportaje sobre lo mucho que ha cambiado España, ya que tanto se habla de ella. La señora o señorita (no sé) doña Ute Brucker, la antigua corresponsal, trabaja en el Weltspiegel, un programa de la primera cadena de la televisión pública alemana, Das Erste.

¿Ha cambiado España?, se pregunta. Pues, ¡vaya si ha cambiado!

Parece que todo siga igual, comienza diciendo. Hasta que se reúne con sus amigos españoles y entonces comienza el relato del drama. Ute Brucker se muestra consternada. Qué cosas de oír. Qué cosas le dicen y le cuentan. Oh, pobrecitos, qué mal que lo pasan.

Imagínense: una funcionaria que no llega a final de mes, una recién mamá a la que han puesto de patitas en la calle y se ha quedado sin trabajo, un artista afectado por la subida del IVA, una joven que se está cansando de enviar tantos currícula sin éxito de ninguna clase, una mujer enferma con grave dependencia, que ve peligrar las (muy pocas) ayudas que recibe...

Alemanes manifestándose por no poder tomar un vermú los domingos.

En Alemania no atan los perros con longanizas, ni mucho menos. Además, han ido y van a peor. Pero los funcionarios tienen mucho mejor sueldo y mejor consideración, está muy mal visto despedir a una recién mamá, el IVA alemán es menor que el español, no hay, ni de lejos, tanto paro como en España y las ayudas sociales son decididamente mejores que las españolas. Al menos, ésa es la versión oficial, la de color de rosa.

La falta de vermú los domingos empujó a los alemanes a acudir a las cervecerías.

Las especulaciones de los bancos alemanes en el mercado inmobiliario español ayudaron a enriquecernos y han sido también causa de nuestra ruina. La política de restricción presupuestaria que promueve Alemania en Europa se ha demostrado que no funciona. No sólo eso: hace daño a los que menos tienen.

Dejando a un lado que usted sea de izquierdas o de derechas, partidario de una política económica o de otra, la realidad es la que es y sea lo que sea que estén haciendo en Bruselas con el beneplácito tudesco, no funciona. Éstos son los hechos: no funciona. El Tesoro de los EE.UU. hace lo contrario que la Unión Europea y les va mucho mejor, me dicen los que entienden de números. Pues ¿a qué estamos esperando?

La señora o señorita Brucker no tiene la culpa de nada, creo yo, pero ¿no les parece un ejercicio de cinismo sorprenderse en televisión por un caos que Alemania misma ha provocado y alimentado? Con la inestimable ayuda de la clase política, las inmobiliarias y los bancos españoles, naturalmente.

Oh, exclama la periodista, cuando sale a la calle y tropieza con tantas manifestaciones. Entonces dice que la gente se queja y acude a manifestarse en vez de tomar un vermú los domingos. Tal que así lo cuenta, palabra de honor. El mito del bon vivant mediterráneo (aunque en Madrid no sean mediterráneos) truncado por la crisis. No hacen el vermú, pero ¿podrán seguir haciendo la siesta? No se dice.

Pues, ya me gustaría ver qué harían los funcionarios alemanes si hubieran perdido un 30% de su poder adquisitivo en cinco años. Seguro que tomaban el vermú, esos bárbaros del norte. Vamos, que lo estoy viendo con estos ojitos.

Esto es lo que pasa cuando se acaba el vermú y se bebe demasiada cerveza.
Cerveceros alemanes agrediendo a los acaparadores de vermú.

Para rematar el reportaje, asoman los sobres del señor Bárcenas y la indignación que provoca la corrupción política entre los españoles. La señora o señorita Brucker se escandaliza muchísimo, se lleva las manos a la cabeza. En Alemania cesan a un ministro por copiar en un examen y aquí no dimite ni la abuela por enriquecerse a costa del erario público. En eso le damos la razón.

No todo son malas noticias.
En Madrid también preparan una Olimpiada, como en Berlín.

Fin de la emisión.

Se emitió el reportaje esta misma semana. Los periódicos de aquí le dan mucha importancia, como si el trabajo de la señora o señorita Ute Brucker hubiera causado una grandísima conmoción en Alemania y sirviera para algo. Bah. Nada de eso. Qué conmoción ni qué niño muerto. Si te he visto, no me acuerdo, dicen los alemanes.

Qué lástima, añado. Porque no nos iría nada mal que los alemanes fueran conscientes del daño que hace la política implacable y fanática del neoliberalismo merkeliano. El daño que hace en España, pero también en Alemania, ya puestos. En general, no puede considerarse beneficiosa esa forma de redistribución de la riqueza que sostiene o incrementa el beneficio de los más ricos a costa de las penurias de los más pobres. No es un buen negocio.

Si quieren ver el reportaje que digo, en alemán, véanlo en:

La edad del universo


El Planck, el satélite de la ESA.

Si uno escucha lo que nos tiene que decir el universo, oirá muchas cosas. Una de ellas, un murmullo molesto que se llama radiación de fondo de microondas.

Ese zumbido, que puede detectarse con un aparato de radio dispuesto para ello, es el recuerdo de la explosión (llamémosla así) que originó el universo que hoy conocemos. Si uno estudia la temperatura de esta radiación de fondo (la energía que contiene), descubrirá que esta radiación no es uniforme, pues provoca variaciones mínimas de una temperatura muy próxima al cero absoluto.

Un satélite, el COBE, al servicio de la NASA los años noventa, descubrió estas deformidades de la radiación de fondo. Otro satélite de la NASA, el WMAP, estudió el fenómeno con muchísima atención, ya puestos, por qué no, y dibujó un mapa de radiación de fondo.

La prensa publica estos días que el radiotelescopio orbital de la ESA, el Planck, ha realizado un mapa de la radiación de fondo muchísimo más preciso que los mapas de la NASA. Se han obtenido resultados espectaculares, dicen los científicos.

Se preguntarán qué gracia tiene estudiar la radiación de fondo con tanto detalle. Les diré que nos proporciona datos muy interesantes. A primera vista, lo que ha detectado el Planck coincide con lo previsto por la física contemporánea; en detalle, ciertas anomalías detectadas ponen en cuestión algunos modelos teóricos del universo y van a dar mucho trabajo a los físicos y matemáticos.

Pero, dejando a un lado estos entretenimientos, el resultado del mapa celestial de la radiación de fondo nos permite, por ejemplo, estimar la composición del universo, saber de qué está hecho y qué hay por ahí, y también nos ayuda a reconstruir su historia, que no es poco.

Ahí salen los periódicos, anunciando que el universo es más viejo de lo que creíamos. Resulta que tiene, agárrense, 13.810 millones de años, año más o menos. En pocas palabras, es cien millones de años más viejo de lo que se creía.

¡Cien millones de años más viejo! Caramba. Resultará que soy un chaval.

Construidos bajo licencia alemana


Carro Medio 13/40, italiano, capturado y fotografiado por los británicos.

En 1941, los militares italianos tenían que lidiar con una guerra para la que no estaban preparados. Pese a todo lo que dijera Mussolini, ni la industria ni la economía italianas podían soportar el esfuerzo bélico, y menos cuando la Segunda Guerra Mundial, que se había anunciado breve, parecía querer durar más de lo previsto.

Faltaba de todo y las fábricas no daban más de sí. El material era obsoleto. Pioneros de la aviación militar y la motorización de los ejércitos en los años veinte y treinta, los italianos tenían que valerse con cazas biplanos o tanquetas que no servían para nada en 1940. Dice mucho de los ingenieros italianos que consiguieran diseñar una familia de tanques medios y ponerla en la línea de producción en medio año, pero el modelo que diseñaron también dice mucho de la situación en la que se encontraba la industria italiana.

Carristas italianos en un M 13/40. Observern los remaches.

No podían contar con motores de aviación o de marina. Los carros se equiparon con motores diésel, una opción muy avanzada para su tiempo. Pero sólo disponían de motores FIAT-SPA de 105, 125 o 145 CV. Eso limitó el peso del carro a no más de 15 tm y el vehículo resultante era lento en comparación con sus enemigos. Por problemas de suministro, no podían instalarse los filtros de aire necesarios y la arena del desierto destrozaba los motores. Se averiaban continuamente.

Una licencia de Vickers (británica) les proporcionó la suspensión; una licencia checa, el cañón. No había radios suficientes para los carros, ni siquiera auriculares para que el conductor recibiera instrucciones del jefe de carro, porque sólo había una fábrica de componentes electrónicos en Italia, en Milán, que se veía superada por los acontecimientos (una fábrica con licencia británica, por cierto). La bomba hidráulica de la torreta se averiaba tantas veces que los mecánicos, para ahorrarse problemas, la desmontaban cuando los carros llegaban al frente, antes de ponerla en marcha. Las torretas, pues, giraban a mano, dándole a la manivela. Las planchas tenían que remacharse porque no existían equipos de soldadura suficientes y el blindaje era de mala calidad por falta de molibdeno, tungsteno y demás. Las miras del artillero o del jefe de carro no tenían más de un aumento y medio y se redujo el número de periscopios para ahorrar.

Carros italianos en el desierto, levantando nubes de polvo.
Fotografía del Bundesarchive alemán.

Peor todavía. La falta de combustible impedía formar y entrenar a los nuevos batallones de carros. No era extraño que un conductor llegara al frente con sólo dos horas de prácticas y los oficiales no tenían carné de conducir. Etcétera, etcétera. Un desastre.

 Carros italianos M 11/39 capturados por los australianos (¿han visto los canguros?).

En resumen, los italianos se llevaron la peor parte en la guerra del desierto. Fue tan evidente que los carros no eran buenos que Mussolini tuvo que tragarse su orgullo y pedir ayuda a Alemania.

De entrada, se pidió a los alemanes que cedieran a Italia unos ochocientos carros de combate capturados en Francia. Hay que añadir que los franceses seguían fabricándolos para los alemanes, que el negocio es el negocio.

Pero los alemanes se hicieron el sueco, una cosa que hacen muy bien. ¿Ochocientos? ¿Qué tal cuatrocientos? Mejor esto que nada, respondieron los italianos. Al final, en 1941, los alemanes les vendieron 135 carros (casi todos, Renault R 35 y unos pocos Somua S 35), pero no incluyeron piezas de repuesto ni munición. Eran viejas cafeteras. No salieron de Italia en toda la guerra y la mayoría se perdieron en Sicilia.

Renault R 35 capturado en Sicilia por los británicos. Una cafetera.

Los italianos, entonces, miraron hacia Checoslovaquia. Skoda fabricaba unos tanques muy decentes e Italia se interesó en ellos. Se fabricaban en Suecia bajo licencia; también en Bulgaria, Rumanía o Hungría. Pero los alemanes pusieron trabas al acuerdo (querían las licencias para sí, no para los checos) y se abandonó la idea.

¿Qué tal copiar? Los italianos capturaron un puñado de carros británicos A 15 Crusader en 1941 y se dijeron que irían muy bien para el desierto. Mejor que los carros medios italianos, seguro. Los llevaron a Italia y FIAT y Ansaldo pusieron manos a la obra. En junio de 1941 ya habían construido un modelo a escala real, modificado y adaptado. En la primavera de 1942 ya corría un prototipo, después de haber superado con nota la mejoría de la suspensión de tipo Christie (licencia de los EE.UU.). Los ingenieros consiguieron un motor de 265 CV de gasolina y en la primavera de 1943 los primeros modelos ya corrían por la pista de pruebas. Sólo se esperaba la orden de producción del Carro Medio Celere (Veloz) Sahariano, que así lo llamaron. Dos años de la mesa de dibujo a la fábrica; uno se descubre ante lo que consiguieron los ingenieros italianos sin medios ni ayuda.

Carro Crusader capturado y empleado por los alemanes.

El Carro Medio Celere Sahariano, nuevecito y recién salido de fábrica.

Pero ya se había acabado la guerra en el desierto e Italia se rindió antes de poder fabricar el Sahariano en serie. Que tampoco habría podido competir con los carros americanos, todo sea dicho.

Mientras se peleaban con el diseño del Sahariano, los ingenieros de FIAT y Ansaldo se reunieron con los de Daimler-Benz. El gobierno alemán había autorizado la producción bajo licencia del Pz. III en Italia. Eso incluía el motor Maybach del Pz. III, que tenía alrededor de 300 CV, las máquinas de soldadura del blindaje, etc. Pero el gobierno alemán no autorizó la fabricación bajo licencia del armamento o de la óptica; los italianos tendrían que comprar ambas cosas a los alemanes. Además, Daimler-Benz tenía que cobrar un tanto por carro fabricado bajo licencia y la mitad de los componentes del carro, como mínimo, tenían que proporcionarlos empresas alemanas. Es decir, la propia Daimler-Benz.

Un Pz. III alemán en el desierto libio, en 1941.

A fin de cuentas, salía más caro fabricarlo en Italia que comprarlo entero en Alemania. Un fiasco. Se abandonó la idea.

Los alemanes no se rindieron. Pronto ofrecieron la producción bajo licencia del Pz. IV en febrero de 1942. En noviembre de 1942, ofrecieron la producción del Pz. V Panther. Las condiciones eran siempre las mismas. Parecía que M.A.N. y Daimler-Benz querían forrarse a costa de los italianos, no ganar una guerra. No hubo manera de mejorar la oferta y los militares italianos se negaron a depender de Alemania (quizá oliéndose que ya perdían la guerra). Además, eso se decía en voz baja, a la chita callando, estaban arruinados y no tenían dinero para pagar a los alemanes, que no hacían descuentos ni quitas de ninguna clase a sus amigos y aliados.

En medio de todo este trapicheo, los italianos se hicieron con un carro T-34 soviético, que intentaron copiar. La suspensión Christie (la misma que la del Crusader británico, porque los rusos la empleaban con licencia del inventor norteamericano) parecía resuelta, pero el resto, no. Sin un motor potente, sin grandes fundiciones de aluminio, sin material de soldadura, tuvieron que abandonar el proyecto. Por cierto: los alemanes también se negaban a desprenderse de los T-34 capturados en Rusia (que tampoco supieron copiar).

Un T-34 abandonado por los soviéticos en el verano de 1941.
Éste en concreto, tenía fallos en la bomba de combustible.

En septiembre de 1943, hubo un golpe de estado y Mussolini fue depuesto como presidente del gobierno. Italia firmó un armisticio con los aliados y Alemania por un lado y los aliados por el otro invadieron Italia. Los alemanes ocuparon las grandes fábricas italianas y requisaron su producción. Emplearon centenares de vehículos italianos para uso propio (camiones, automóviles, aeroplanos, cañones y también, cómo no, carros de combate). Sin pagar licencia ni nada parecido, naturalmente.

Ahí acabó la historia de los carros alemanes fabricados bajo licencia en Italia. Una historia que no llegó a comenzar, porque no se fabricó ni uno.