La odisea de cincuenta y una medidas inútiles en el Parlamento de Cataluña


Don Artur Mas, camino del Parlamento con 51 propuestas y el timón del país bajo el brazo.

El señor don Artur Mas no da pie con bola. Así que presenta en el Parlamento de Cataluña las cincuenta y una medidas que parió el Departamento de Presidencia para la regeneración democrática (eufemismo), así que discuten los parlamentarios, suenan los teléfonos móviles de los líderes patrios anunciando novedades.

No son pocas ni pequeñas novedades.

Los que eran hasta hace muy poco los máximos responsables de la sanidad pública en Cataluña, Josep Prat y Carles Manté, eran arrestados mientras se registraban sus domicilios. Un caso de pagos irregulares asociado al holding (mecachis con el inglés) empresarial Innova, de Reus. Ya saben, Innova es el modelo que quieren imponer en el sistema sanitario público catalán, pero acumula pérdidas que se cuentan en centenares de millones de euros y más casos de corrupción y trapicheo que una república bananera. Este caso es apenas la puntita de la montaña de estiercol que es la gestión política y económica de la sanidad catalana.

Complicidad en la gestión de don Baudilio y el señor Prat.

El señor Mas, que había escogido al señor Prat como asesor personal en sanidad pública, y don Baudilio, a. Bío Ruiz, que lo había escogido como el segundo mandamás, después de él, de la sanidad pública catalana, no tienen nada que decir sobre este caso, por cierto. Hacen ver que no va con ellos.

Como iba diciendo, discutían sobre las cincuenta y una medidas y ¡zas! vuelven a sonar los móviles. Ahora imputan al señor diputado de CiU don Xavier Crespo, que no se movió de su escaño ni se mostró afectado por la noticia. A éste lo imputan por sus chanchullos con la mafia rusa, que se dice pronto. El señor Crespo también metió mano en la sanidad pública, pero de eso todavía no hablamos.

¿Despertaron al señor Crespo para anunciarle su imputación?

Por meter mano, otro, Torremadé, que fuera presidente de la Diputación de Gerona, imputado en otro caso de corrupción y acusado formalmente de abusos sexuales contra una compañera de partido, en público, algo muy ruin. Volvieron a sonar los móviles, caramba, qué festival de timbres y llamadas.

Éste, acusado de abusos sexuales. El otro, de faltar a su palabra y no dimitir.

Luego salió a la grada el señor don Oriol Pujol, protagonista del caso ITV. Otros actores secundarios del drama son cargos o antiguos cargos políticos del gobierno y la administración de la Generalidad de Cataluña: un conseller, Germà Gordó; un secretario general, Colet Petit; un director general, Canós; una directora de ente público, Masià Ayala; un subdirector general, etcétera; que si no se han beneficiado directamente de los trapicheos que organizaba el señor Pujol y sus amiguitos de ESADE, sí que los facilitaron enormemente y podrían ser acusados de cohecho o yo qué sé, de nada bueno. En todo caso, podemos señalar a esta tropa con el dedo, diciendo que éste, o ésta, ayudó a que Cataluña fuera más corrupta sin temor a equivocarnos.

Pues don Oriol dijo en la tribuna de oradores (sic) que si le imputaban, se iría, aunque era todo un montaje contra su apellido para fastidiar el proceso soberanista. ¡Que nadie se envuelva en la bandera!, exclamó, no sea que alguno le imite. Un montaje contra... Valiente memez. Perdonen el paréntesis, pero quisiera preguntar qué es más contrario a una patria catalana, que metan en prisión a los sinvergüenzas o que permitan que los sinvergüenzas manden en Cataluña.

¿Todavía no ha dimitido don Oriol? Pues, no. De hecho, es el responsable de la redacción del nuevo código ético y de conducta de Convergència Democràtica de Catalunya. No es broma.

Qué bueno. Éste redactará el código deontológico de los cargos de CDC.

El señor Mas también dejó ir una perla tremebunda. Cuestionó que un juez tenga más poder que los votos que escogen a un señor diputado. ¿Cómo es posible que una sola persona pueda desautorizar lo que han votado miles de ciudadanos?, preguntó. 

Ay, señor Mas, que esa pregunta es digna de Berlusconi, siendo buenos, y propia de los regímenes que van contra las libertades civiles, siendo malos. Que se llama división de poderes, señor Mas, que es la justicia, que nuestro país es una democracia y, no se olvide, un Estado de Derecho. Por una pregunta como ésa, podría usted verse obligado a dimitir en un país serio. En éste no dimite ni la abuela, es cierto, qué le vamos a hacer y lo mucho que nos queda.


Su parecido político es sorprendente.

Curiosamente, el PSC respondió al señor Mas con guante blanco. Es lo menos: comparten muchos problemas y se comprenden mutuamente. De hecho, los problemas del PSC vienen todos de su manía por querer parecer CiU y los de CiU, por querer semejar ERC; los de ERC son intrínsecos a su manera de ser.

Fíjense en las similitudes: CiU tiene un Martorell y el PSC, un Zaragoza; la pugna entre CDC y UDC parece la del PSC y el PSOE; los casos ITV, Clotilde, Manga, Palau, Pretoria o Mercurio, y los que me dejo por el camino, mezclan con frecuencia cargos de CiU con cargos del PSC, sin olvidarnos de algún pequeño cargo del PP y un secretario general de organización de ERC. ERC, por cierto, no dijo nada interesante, pues habló de ética, en vez de mano dura. La ética está bien, pero la moral está por los suelos.

Quizá sea mejor reír que ponerse a llorar, no diré que no.

Quizá, señor Mas, en vez de cincuenta y una medidas tendría que cesar a cincuenta y una personas, sólo para empezar. Puestos a recortar, recorte las ramas podridas del árbol.

Paradojas de trabajar en casa


Las nuevas tecnologías permiten trabajar en casa.

Las nuevas tecnologías permiten lo que hace unos años parecía impensable: trabajar en una empresa sin moverse de casa. No es eso de llevarse los deberes a casa y fastidiar el ambiente familiar con esas cuentas que no salen, sino quedarse en casa para no ir a la oficina. Convertir casa en oficina. Cambiar la corbata por las zapatillas y el pijama. Prescindir de horarios, ahorrarse la humillación del transporte público, las soporíferas e inútiles reuniones de trabajo. Etcétera.

En los EE.UU., trabajar desde casa ha sido una opción bien acogida. Uno de cada cuatro trabajadores (la mayoría, de cuello blanco) han trabajado o trabajan algunas horas a la semana desde casa. En 2005, uno de cada tres empresarios toleraba que sus trabajadores no fueran a la oficina; el año pasado, dos de cada tres empresarios era favorable a esta idea, y daba facilidades a sus trabajadores para que abandonaran la oficina. ¿Por qué esta opción ha ganado tantos adeptos?

Una opción para las madres que no siempre gusta a los hijos.

En primer lugar, las mujeres recién madres pueden trabajar sin tener que separarse del recién nacido. Me dirán que a los empresarios les importa un comino esta separación y les da un ardite la conciliación de la vida privada y la profesional, y les daré la razón, pero al permitir trabajar desde casa sale más barato contratar a una mujer, y ésta rinde más en su edad fértil. Al final, todo son dólares.

No ver al jefe, una de las razones para trabajar en casa.

En segundo lugar, los trabajadores, independientemente de su sexo, quieren verse libres de algunas de sus obligaciones sociales, especialmente con sus jefes, que suelen ser estúpidos e ignorantes. No lo digo yo, sino que es la opinión mayoritaria de los trabajadores en todas las encuestas. En casa se libran de semejante martirio. Me dirán que a los empresarios les da lo mismo caer bien que mal, y les volveré a dar la razón, pero hay que añadir que el sueño de la mayoría de los jefes es conseguir un rebaño de empleados que no discutan las órdenes y a los que poder culpar si algo sale mal, y eso se consigue si trabajan separados entre sí, puesto que será más fácil que obedezcan y más difícil que se unan y pongan de acuerdo en contra de uno.

En tercer lugar, el empresario ahorra espacio en sus oficinas, como ahorra también en material y otros gastos. Es un argumento razonable.

Trabajar en casa mejora notablemente la productividad.

Será en cuarto lugar, pero será la razón más importante de todas: el empleado que trabaja en casa produce más que el empleado que trabaja en la oficina.

La productividad se incrementa de manera significativa. El trabajo en casa, contrariamente a lo que se piensa, es más esclavo y más frío. Si no se cumple un plazo en la oficina, puede comprenderse por qué y solventarse el problema; si un trabajador al que no se le ve el pelo ni se le conoce más que por el correo electrónico incumple un plazo, se le echa y se pilla otro. Trabajará a destajo, sin cobrar horas extras.

Por eso tantos empresarios animan a sus empleados a trabajar en sus casas. ¿Acaso creían que lo hacían por hacernos un favor?

En éstas, ha surgido un debate muy encendido en las empresas americanas. Es cierto, el trabajo desde casa incrementa la productividad. Pero no es menos cierto que ahoga la creatividad y la innovación.

Máquina de innovar, los prodigiosos efectos de los chismes con cafeína.

Las conversaciones con los compañeros, las sempiternas quejas sobre la gestión del jefe delante de una taza de café, en general todo lo que es informal entre oficinistas es el motor del cambio, el progreso y la innovación, dicen. Además, el trabajo es de mejor calidad: lo que se hace, se hace mejor; quien lo hace, lo hace más a gusto. Se trabaja y reacciona más rápido en una situación de urgencia o crisis, que no se aprecia ni tan urgente ni tan crítica desde casa. Tener un compañero a mano reduce la depresión y el desánimo y da más confianza para hacer cosas que no se han hecho antes.

En una oficina, hay cosas que se harán sin necesidad de que nadie ordene hacerlas, o que se harán aunque se haya ordenado no hacerlas. ¿Por qué creen, si no, que todavía funciona la Administración Pública, con estos políticos que tenemos al mando? Ahora bien, quien esté en casa sólo hará lo que le digan que hay que hacer, y por eso es impensable una Administración Pública con empleados públicos que no vayan a la oficina. Sería una pesadilla.

Trabajar en casa provoca tensión.
En la fotografía, trabajadora en casa a punto de arrojar un recipiente con ácido sobre el ordenador de la empresa, después de una transmisión fallida de datos.

El trabajo en casa provoca tensión en las relaciones familiares, diluye la barrera entre la vida privada y la vida profesional, coarta la libertad del empleado y es más fácil que provoque problemas de ansiedad o depresión.

El debate entre los partidarios y los detractores del trabajo en casa ha surgido con mucha fuerza en los EE.UU., porque algunas grandes empresas de servicios han empezado a poner palos a las ruedas del trabajo en casa.

Se quejan de ello especialmente las mujeres, que tendrán que escoger otra vez entre una carrera maternal y una profesional; se quejan los oficinistas con jefes imbéciles, que son legión; se quejan algunos jefes, que volverán a verse las caras con sus subordinados. Pero aplauden la idea los fabricantes de máquinas expendedoras de café y bollos y una muchedumbre de trabajadores que ahora llaman innovar a poner de vuelta y media a sus jefes en una conversación de pasillo.

Dejo el debate a su discreción.

Adivina adivinanza:
¿Trabaja en casa o es un funcionario en época de recortes?

Algunas subvenciones a medios de comunicación en Cataluña



Sin ánimo de exhaustividad y sólo por citar algunos ejemplos, vengan algunas subvenciones a medios de comunicación en Cataluña. Obsérvese la cuantía de alguna de ellas, que suma beneficios al Grupo Godó (La Vanguardia y varias emisoras de radio), a Flaix FM, al El Periódico, al diario Ara, al Grupo Hermés (Avui-El Punt et altri)... A los amigos de siempre. Cada una de las empresas mencionadas se lleva cientos de miles de euros de premio.

Aunque es precisa una política de ayudas y subvenciones a las empresas industriales y de servicios, una política que no se ve por ninguna parte, la subvención de los medios de comunicación por parte del gobierno (de cualquier gobierno) plantea problemas éticos y estéticos, pues cuestiona la libertad de prensa y coarta las actuaciones del llamado Cuarto Poder mediante la dación o la negación de ayudas.

Además, en época de recortes, todo ese dinero ¿no iría mejor destinado a hospitales y escuelas? Quizá a sueldos de funcionarios, a carreteras, a subvencionar inversiones industriales, quién sabe. Quizá esté bien subvencionar a los medios de comunicación, dirá alguno. Ah, puede que tenga razón, mas yo creo que no la tiene, que no está nada bien, por las razones expuestas, pero ésa es una opinión que mis lectores pueden compartir o rechazar.

Ahí queda el debate, que cada uno reflexione y opine a discreción.

Pero ¡vengan los datos! Sean las resoluciones de Presidencia de la Generalidad de Cataluña publicadas en lo que llevamos de 2013 que anuncian subvenciones para la prensa, radio y televisión:


En esta dirección pueden verse éstas y otras resoluciones anteriores, de 2012, 2011, etc.

Guardiola, también



Que la Santa Madre Iglesia esté metida en asuntos turbios, mezclando sexo y dinero, es algo que forma parte de la tradición romana, no tiene por qué asombrarnos. Que los banqueros sean ladrones y sinvergüenzas, se da por supuesto, y que los promotores inmobiliarios formen una mafia de delincuentes, también. Que la clase política la forman personas mediocres e insignificantes, débiles de entendederas, ebrias de poder, soberbias hasta el insulto, carentes de ética y moralmente inaceptables nos duele, pero viendo quién nos manda, podríamos haberlo imaginado y no tendría que sorprendernos.

Ahora bien, que Josep (Pep) Guardiola... ¡Guardiola...! El Sumo Sacerdote y Oficiante Máximo, Santo Varón y Señor del Barça... ¿También él? ¿Él también? ¡Esto se acaba! ¿No hay nada que pueda salvarse en esta patria nuestra? Oh, dolça Catalunya, Pàtria del meu cor, que se lamentaria el poeta, por no decir O tempora, o mores, que clamó Cicerón.

Sabíamos que la agencia de detectives Método 3 era una organización delictiva al servicio de los más oscuros intereses políticos y que uno de sus mejores clientes, el señor Martorell, se inició en el turbio negocio del espionaje y la extorsión en el F.C. Barcelona. Mal asunto.

Gracias a unos trabajadores que perdieron el trabajo y, despechados, publicaron la información que había pasado por sus manos, hoy sabemos que esa agencia de detectives también espió a los jugadores del Barça, no una ni dos veces, sino continuamente, y que el instigador de este seguimiento fue ni más ni menos que el señor Guardiola, que se hizo muy amigo del señor Martorell durante esa etapa futbolera de su vida.

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Galería de personajes implicados en redes de espionaje.
Fuente: SPECTRA

Quién nos lo iba a decir, Guardiola. Detrás de esa imagen de pijo atontado y bonachón se escondía un tirano; detrás de esos aires de persona culta que una vez leyó un libro vivía un personaje maníaco y obsesivo, que no toleraba la menor crítica. El tan elogiado método Guardiola, tan loado en nuestra patria y puesto como ejemplo de gestión política y empresarial, no era más que un régimen autoritario que no dejaba un resquicio ni a la libertad ni a la responsabilidad personal.

Personalidades invitadas a una fiesta de futbolistas del F.C. Barcelona.

Cuentan fuentes citadas por la prensa que el señor Guardiola quería (quería obsesivamente) que sus jugadores no pensaran en otra cosa que en el fútbol. Pero eso era tanto como luchar contra los elementos. Un idiota de veinte años y un sueldo de varios millones de euros al año, que sale por la televisión y que es un ídolo nacional, un tipo así va por el mundo con la bragueta bajada. Es lo que uno espera, es lógico. ¿Qué haría usted en su lugar? Millones en el banco, un Ferrari en el garaje, fama y adulación, un trabajo fácil, mucho tiempo libre... ¿Pensaría sólo en el fútbol, si fuera un tipo así? ¡Vamos, hombre!

La directiva también actuó en el asunto de las juergas con decisión y ejemplaridad.

Al principio, Guardiola telefoneaba él mismo a casa de los futbolistas a horas intempestivas, para comprobar que estaban en casa y no de juerga por ahí. Imagínense recibir la llamada del jefe a las tantas de la madrugada, un perturbado que cree que usted pasa las noches de copas y de putas y que le despierta para echarle una bronca: dónde estabas, cómo es que has tardado tanto en responder, ¿crees que puedes engañarme? ¡Ya verás mañana! Etc.

El método Guardiola, tan celebrado por todo el mundo, era un pequeño infierno. Los jugadores acabaron desconectando el teléfono y Guardiola, con ojeras, porque llamar uno por uno a todos los jugadores para comprobar que estaban en la cama a las tantas de la madrugada... Suerte que el señor Martorell mencionó a los detectives de Método 3.

En exclusiva para El cuaderno de Luis.
Reportaje fotográfico de las celebraciones que siguieron a la Supercopa.

A partir de ese día, tanto el señor Guardiola como el director de Relaciones Externas del Barça, el señor Estiarte, llamaban a los detectives a cualquier hora del día o de la noche. Si el míster oía o le contaban que tal futbolista celebraba un cumpleaños, que tal otro había quedado con los amigos del cole, que el de más allá iba a salir de copas, que habían pillado a ése con una moza de buen ver... se ponía frenético e imaginaba orgías etílicas, desenfrenos sexuales, drogas y estupefacientes, cualquier cosa menos fútbol. Corría a llamar a los de Método 3 y los detectives se ponían las pilas y salían a la búsqueda de jugadores del Barça. Al día siguiente, Guardiola les metía broncas en el vestuario o los sometía a un régimen especial de entrenamiento.

Algunos, para huír del control del míster, se largaron al extranjero a verse con los amigos y echar unas copas.

Si el fútbol es una religión (tiene visos de serlo), Guardiola es un puritano fanático, el equivalente a un Calvino balompédico pasado de vueltas. No lo parecía, ¿verdad? Fíjense, que hasta le dieron la Medalla de Oro del Parlamento de Cataluña, la máxima condecoración civil catalana. Supongo que no sabían lo que hacían.

Los controles de Guardiola fueron bastante numerosos. Los seguimientos a Ronaldinho, Deco y Eto'o demostraron que no por poner más detectives iban a correrse menos juergas. Pero cuando Piqué, uno de sus jugadores estrella, se enamoró de una cantante (sic) llamada Shakira, el señor Guardiola estalló, enloqueció y ordenó un seguimiento exhaustivo.

El affaire Piqué-Shakira puso frenético al condecorado Guardiola.

Supo qué copas tomaba, cuántas, en qué bares, a qué hora llegaba a casa, cuándo iba a casa de sus padres y cuándo no, qué rutas hacía, a quién veía... No exagero. El señor Piqué será futbolista, pero pronto descubrió que le iban detrás unos desconocidos y lo denunció al club. La denuncia disparó todas las alarmas. Suerte que el señor Martorell sabe mentir tanto como respira. Es la prensa del corazón, le dijo, que busca pillarte con la Shakira. No te preocupes, que te pondré unos detectives para que te vigilen y ya está. Dicho y hecho. A partir de ese día, los agentes de Método 3 ya no tuvieron que disimular, pues pasaban por escoltas.

Messi también fue espiado, porque una vez se acercó a un libro. Pero se descarta que lo abriera.

La culpa la tienen los museos arqueológicos


Los museos de arqueología promueven la humillación y la violencia sexual.

El estudio La discriminación de la mujer: los orígenes del problema. La función social y educativa de los museos arqueológicos en la lucha contra la violencia de género, está previsto que dure tres años. Lo lleva adelante una profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y recibirá una subvención de 32.855,95 euros.

Los arqueólogos varones insisten en perpetuar el paradigma de la mujer objeto.

Gracias a tan generosa contribución pública del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, podremos culpabilizar convenientemente a los museos de arqueología en particular y a los arqueólogos en general de promover la discriminación de varones y mujeres y relegar a estas últimas al grado de sumisión en el que hoy malviven.

La condesa Ermessenda rebelándose contra el falocentrismo.

Para demostrar que existe otra manera de hacer las cosas diferente a la propuesta por los museos de arqueología, una profesora de la Universidad de Gerona dedicará otros tres años a demostrar que es posible Gobernar con amor: La actuación política de las condesas catalanas (siglos IX-XII). Tal es el título de su tesis, que merece una subvención ministerial de 17.710 euros.


Gestión política multicultural con amor.

Gestión política multicultural falocéntrica.

Pero ¡alerta! Los arqueólogos tienen armas secretas con las que evitar gobernar con amor, como se demuestra en La transmisión de estereotipos de Género a través de la canción y su relación con la Violencia de Género, una tesis de una profesora de la Universidad de Valladolid que ha merecido un premio en forma de subvención de 26.911,50 euros.

Violencia machista estereotipada en la música popular.
El cantante varón ejerce una brutal violencia contra la guitarra, símbolo de feminidad.

La secreta alianza entre arqueólogos y cantantes varones para fomentar un género de violencia mal llamado violencia de género puede analizarse desde muchas perspectivas. A lo largo y a lo ancho, por ejemplo. Como prueba de ello, se ha otorgado una subvención de 19.205 euros para un Estudio longitudinal de la Violencia de Género: estrategias para evitar la revictimización de las mujeres en sucesivas relaciones de pareja, que realiza una investigadora de la Universidad de La Laguna.

El estudio longitudinal de la violencia de género, una nueva perspectiva.

El estudio longitudinal es el que estudia una cosa a lo largo y no a lo ancho. Fíjense: se da el caso de mujeres que una y otra vez acaban con el varón equivocado, o quizá acaben con un varón y no con otro a causa de una determinada longitud y tal longitud esté directamente asociada a la violencia machista. El que la tenga más larga, más violento será, se concluye.

La mujer concibe no concibe el mundo longitudinalmente, sino transversalmente.

¿No me creen?


Lo dicho, los arqueólogos que cantan son incapaces de gobernar con amor, longitudinalmente hablando, se entiende.

El asunto de la copia de un Caravaggio


La copia, que quizá no sea copia, sino primera versión.

La obra copiada, que quizá sea realmente una copia de la que se creía copia.

Michelangelo Merisi de Caravaggio pintó varias de sus obras no una, sino dos veces. En algún caso, se discute la autoría del pintor. Por ejemplo, algunos caravaggistas sostienen que El prendimiento de Cristo de Odessa pudo pintarlo otro, que no Caravaggio, y durante mucho tiempo se pensó que el de Dublín era la copia, no el original. Se insinuó que el San Gerónimo de Montserrat también es una copia ajena a la mano del pintor, pero la insinuación no se sustenta sólidamente. En todo caso, son atribuciones polémicas, que se dice, porque siempre hay alguien que no está de acuerdo con los demás y tratándose de obras que no llevan firma ni certificado de autenticidad...

El catálogo de Caravaggio tiene varias obras repetidas: La buenaventura, El tañedor de laúd, La Medusa, San Juan Bautista... En algunos casos, porque primero hizo una prueba y luego, la versión buena; por ejemplo, en La Medusa. En otros, porque hizo uno y luego, visto qué bien le había salido, le pidieron otro; por ejemplo, las dos versiones de El tañedor de laúd.

Hay que notar que Caravaggio tuvo varios discípulos, pero no propiamente un taller, y que las copias las pintaba él mismo la mayor parte de las veces. Pero también tuvo imitadores, que le copiaban, y entonces el de Caravaggio se ponía hecho un basilisco y el asunto podía acabar a puñetazos y cuchilladas en cualquier parte. Michelangelo Merisi se ponía frenético se veía que alguno imitaba su técnica, eso es bien sabido ahora y entonces.

Todo eso porque hace unos años, en 2006, el señor Lancelot William Thwaytes (vaya nombre), un coleccionista de obras de arte, puso a la venta lo que creía una copia de Los jugadores de cartas (también conocida como Los tramposos o Los tahúres). El cuadro fue subastado por Sotheby's y se vendió por 42.000 libras esterlinas (48.600 euros), lo que no está nada mal para ser un cuadro del siglo XVII, de autor desconocido, que Sotheby's calificó como seguidor de Caravaggio.

La tasación de Sotheby's se basó en esa autoría anónima. Lo obra fue examinada por el equipo de la empresa, unos expertos a las órdenes y bajo la supervisión directa de Richard Spear. Hoy sabemos que caravaggistas de mucho lustre, como Helen Langdon o Sebastian Schütze, son de la misma opinión: el lienzo es una copia de autor o autores desconocidos.

¿Quién compró el lienzo? Un coleccionista y experto en arte barroco, el señor Denis Mahon. El señor Mahon se murió poco después y dejó en herencia una colección valorada en más de 100 millones de libras, de euros o de dólares, da lo mismo. Mucho dinero. El señor Mahon ha legado tanto arte a varios museos británicos, para que el público disfrute como disfrutó él. Pero también ha legado algunas polémicas.

El señor Mahon y Sotheby's ya se las tuvieron por culpa de un (posible) Caravaggio, un San Juan con unos corderitos (con el Cordero, perdón). Esta vez, sin embargo, la polémica ha acabado con Sotheby's sentada en el banquillo de los acusados. ¿Por qué?

Porque el señor Thwaytes ganó cuarenta y tantas mil libras por la venta de una copia antigua de autor desconocido en una subasta de Sotheby's, y luego el comprador, el señor Mahon, con la ayuda de expertos de renombre, sorprendió a todos diciendo que había comprado un Caravaggio de verdad, que no valía cuarenta y tantas mil libras, sino varios millones, más de diez.

En efecto, el señor Mahon amaba el espectáculo. Contrató a varios caravaggistas de renombre, como Mina Gregori o Maurizio Marini, y a varios expertos en Historia del Arte de primera fila, como Daniele Benati o Antonio Paolucci, director de los Museos Vaticanos, ahí es nada. Después de escuchar su opinión, Mahon anunció que esa copia de Los jugadores de cartas había salido de las manos de Caravaggio en persona, no de un desconocido.

No habría sido propiamente una copia, sino una primera versión. Una prueba. De ser cierta la afirmación del difunto Mahon, después de este lienzo pintó la segunda y definitiva versión, la buena, la que hoy pertenece a la colección del Kimbell Art Museum, de Fort Worth, Texas, EE.UU.

Caravaggio hizo lo mismo con La Medusa, pocos años después. La pintó una vez, comprobó dónde fallaba y dónde iba bien, y pintó una segunda, la que dio por buena y hoy se exhibe en Florencia.

En resumen, el señor Mahon se llevó a casa una ganga. Un lienzo multiplica muchas veces su precio si pasa de ser obra de un seguidor de Caravaggio, anónimo, a ser atribuible al mismísimo Caravaggio, aunque la atribución no sea definitiva, aunque sea incluso dudosa. Ya les digo: el señor Mahon compró un cuadro por cuarenta y tantos mil euros que hoy podría venderse por doce millones.

Por eso, el señor Thwaytes ha llevado a Sotheby's hasta el Tribunal Supremo del Reino Unido. No se trata de que los jueces fallen si Los jugadores de cartas que se subastó es un Caravaggio de verdad, una copia atribuible o una copia sin más, sino que se falle si son de recibo las compensaciones económicas que pide el señor Thwaytes, que se siente engañado. Porque la casa de subastas valoró su cuadro en miles de libras esterlinas y meses después el cuadro valía dos mil veces más. Según el señor Thwaytes, Sotheby's le ha perjudicado con una valoración deficiente del lienzo (No pusieron todos los medios y atención necesaria en valorar la obra, sostiene).

Sotheby's se juega el prestigio y mucho dinero. Si no puede uno fiarse de las tasaciones de Sotheby's, ¿de quién podrá fiarse? Si gana el señor Thwaytes, el negocio de las subastas puede recibir un rudo golpe y el follón que podría organizarse sería de órdago.

Aparte, en otro orden de cosas, la atribución de esta versión de Caravaggio está provocando una verdadera trifulca entre caravaggistas. El espectáculo está servido y promete ser muy interesante.

Lo que no tenemos


Nosotros no tenemos central de inteligencia, unidades especiales de la policía que hacen cosas fantasmas que después resulta que no están, no tenemos agencias tributarias, ni fiscales que jerárquicamente filtren los secretos de los sumarios, ni medios de comunicación que intoxican mucho más que informan.

Don Artur Mas, presidente de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC)
Consejo Nacional de CDC, 23 de febrero de 2013

Nosotros, en cambio, no tenemos trabajo. 

¡Nieve!


Foto A.V.

Propuestas y reflexiones sobre el documento de propuestas y reflexiones



El presunto autor del texto, que ha escrito otro.

Se acaba de publicar un documento titulado Propostes i reflexions del President de la Generalitat en matèria de transparència i regeneració democràtica (Propuestas y reflexiones del Presidente de la Generalidad en materia de transparencia y regeneración democrática). El título ya da grima y echa para atrás. En materia de es una expresión que me disgusta, porque muestra carencia de vocabulario, y regeneración democrática y transparencia suenan a tópico y vaciedad. Una lectura atenta del documento mostrará después, en efecto, la falta de vocabulario y el exceso de lugares comunes carentes de sentido. El documento está fechado en 22 de febrero de 2013 y el título dice que son propuestas y reflexiones del presidente.

Pues, no, no son propuestas y reflexiones del presidente. Acto seguido dice (y traduzco): Este documento se ha elaborado por la Presidencia de la Generalidad en el marco de las reflexiones y valoraciones aportadas en el marco de las dos cumbres por la Regeneración Democrática celebradas en el Palau de la Generalitat los días 6 y 22 de febrero. Esta nota marca el tono del texto.

Como viene siendo habitual, el texto no está a la altura exigible..

Primer apunte: En el marco aparece dos veces en una misma línea; la redacción es manifiestamente mejorable. El texto, en efecto, es infumable. Propuesta: Que aprendan a escribir de una vez.

Segundo apunte: El documento no lo ha escrito el presidente, sino Presidencia; es decir, un gabinete de asesores y funcionarios o un negro mal pagado presionado por todos los asesores y funcionarios. ¡Qué mal vamos que el presidente es incapaz de redactar cincuenta y una propuestas él solito...! Además, ninguna original o excepcional, nada que no se haya dicho ya. Qué birria de documento a favor de la transparencia y la regeneración, que comienza con una mentira en el título.

Tercer apunte: Mucho tendría que equivocarme, pero me jugaría lo que fuera a que estas llamadas reflexiones y propuestas hubieran sido las mismas con o sin reunión de notables. Pondría la mano en el fuego a que se han redactado con independencia de lo dicho de veras en esas llamadas cumbres. Esto último lo sé porque he escrito muchas conclusiones de reuniones de trabajo antes de reunirme; es una práctica habitual en la Generalidad de Cataluña (y en muchos otros lugares, me dicen).

Veámoslo con más detalle. Dos reuniones. En la primera dice qué quiere y pide una opinión a los asistentes. Tiempo medio de cada intervención, diez minutos, tirando largo. En la segunda, emplea el Power Point para explicar a los asistentes a qué conclusiones habían llegado él y su gabinete. No se admiten correcciones porque las conclusiones, en formato pdf, se publican al acabar la reunión, casi inmediatamente. Ninguno de los asistentes firma el documento, que se publica con el escudo oficial de la Generalidad de Cataluña, sin más.
Cuarto apunte: Si algo sale mal, el instigador siempre podrá decir que él no fue, que fue el grupo, y la responsabilidad se diluye y desaparece; si sale bien, el instigador se apresurará a colgarse todas las medallas. Curiosamente, el texto pide asunción de responsabilidades. Vamos, hombre, que se te ve el plumero.

Quinto apunte: Qué pena (por no decir qué mierda) de propuestas y reflexiones. Mucho ruido y pocas nueces.

No les recomiendo la lectura de las propuestas. Hay cosas de leer mucho más interesantes. Pero les diré que el texto comienza así:

En los últimos tiempos se ha instalado entre la sociedad una sensación creciente de crisis de la política y de las instituciones, vinculada a la aparición de casos de presunta corrupción y malas prácticas. Ciertamente, hay que ser cuidadosos a la hora de diferenciar la realidad de lo que está sucediendo del terreno de las percepciones. Etc. Lo del terreno de las percepciones, impresionante.

Concluye la introducción, poco después, diciendo que todo va realmente bien, de maravilla, y la corrupción no es tanta como se cree. Lo que tendría que hacerse es mitigar el ruido que hace, que es mucho y no deja ver qué bien va todo y tal. Eso dice. Ésas son las reflexiones.

A continuación, se hacen 51 propuestas. De éstas, la mitad o más piden que se aplique la ley ya existente o que se apliquen medidas que ya contempla la ley, pero que la Generalidad de Cataluña no ha aplicado nunca. ¿Un gobernante serio tiene que proponer que se aplique la ley? ¡Que la aplique, caramba!

Lo mismo puede decirse de otras muchas medidas propuestas, que nada impedía aplicarlas hasta ahora y uno se pregunta por qué no se han aplicado. Pues, fácil, porque no se han querido aplicar. Entonces ¿quién no ha querido aplicarlas? ¿Por qué no ha querido? Ah, amigo, that's the question!, que dijo el príncipe de un país donde algo también olía a podrido.

Aparte de estas veintimuchas propuestas, otra docena de propuestas pide nuevas leyes u organismos que no son realmente necesarios, porque harían cosas que los organismos existentes ya hacen o podrían hacer sin despeinarse, sin sobrecostes y fácilmente. ¿Por qué no...? No insistamos en ello.

La única propuesta interesante tenía que ver con el caso de Oriol Pujol, corrupto flagrante. Se había despertado una curiosidad morbosa sobre este asunto. El señor Mas decepciona profundamente, pues quiere sostener en el cargo a la persona sospechosa de un crimen durante la instrucción del caso y sólo apartarla provisionalmente del cargo si acaba delante del juez para declamar, en tono lastimero: Ay, señoría, que me quieren mal, que m'han engañao, que yo no he sido. ¡Qué pena!

Aquí no hay regla que valga. Que cada uno aplique su sentido común, su responsabilidad y su decencia, tres cualidades ajenas al entorno del señor Mas.

El caso del exceso de velocidad del señor diputado.

No hay reglas para todos igual. Por poner un ejemplo, un diputado es multado por exceso de velocidad. ¿Tendría que dimitir? Pues, no. Otra cosa sería que condujera ebrio y drogado, mientras era masturbado por su amante, menor de edad y prostituido, y que además lo hubieran pillado lanzado en sentido contrario al de la marcha en un coche robado con violencia, a 250 km/h y sin luces. Entonces, sí, claro.

Ahora bien, ¿y si pillan al director general de Seguridad Vial en un exceso de velocidad? Será la misma infracción, pero ¡no es el mismo caso! Sólo una humillante y pública disculpa, un mea culpa patético y vergonzante, una exposición a las burlas del común, podría librarle de un cese inmediato ordenado por sus superiores. Así y todo, a la primera oportunidad, ¡aire! Lo lleva el cargo.

Lo dicho, no existen reglas. Pero sí mucho sinvergüenza.

Prosiguen las reflexiones que no ha escrito el presidente, sino sus allegados. Fíjense qué maravilla: se hecha la culpa de la corrupción política a la existencia de demasiados funcionarios y de una gestión deficiente de los recursos de la administración pública. Lo primero es una burrada y lo segundo es culpa del gobierno, no de los funcionarios. Ésta es otra táctica que no ayuda a resolver el problema, el yonohesidismo o laculpaesdelotrismo. Lamentable.

La deontología, según Presidencia.

En todo el documento no aparece una sola vez el término deontológico, porque es una palabra muy larga y difícil y los asesores de Presidencia creen firmemente que un deontólogo es un dentista. Eso sí, una docena de reflexiones giran alrededor de códigos éticos y de conducta que tendrían que escribirse y darse a conocer mediante campañas de publicidad que sirven para anunciar que existen. Todos tendrían que tener códigos éticos y mucha transparencia: los partidos políticos, los órganos de control, los funcionarios... ¡Venga códigos! Pero, damas y caballeros, si se saltan la ley a la torera, ¡no se saltarán un manual de buenas maneras! Vamos, hombre. Seamos serios.

Las tres últimas propuestas son impresionantes. De éstas, la primera (la antepenúltima) pide el fomento de las buenas prácticas, la honestidad, la transparencia y la asunción de responsabilidades en la escuela, pero no especifica si entre los maestros o entre los alumnos. Algo parecido recibía hace algunos años el nombre de educación.

La segunda (penúltima) tiene miga: Conseguir un compromiso activo de toda la sociedad, con la colaboración de los agentes sociales y de todo el tejido asociativo, en el fomento de los comportamientos éticos, la transparencia y la defensa del interés general. La frase podría haberse escrito así: Conseguir que la sociedad defienda el interés general, y sobran palabras.

La última propuesta pretende censurar a la prensa, prohibiendo que anuncie que Fulano o Mengano es sospechoso ante la ley de haber estafado, defraudado, sobornado, robado, etc. No hay más que decir, eso lo dice todo, ése es el resumen del texto.

Propuesta de Presidencia referida a la publicación en prensa de las imputaciones por corrupción.

 


Propuestas y reflexiones sobre la separación de poderes


Montesquieu, el gran desconocido.
...
Nota: Una lectora me ha puesto en evidencia. Este caballero no es Montesquieu, sino Diderot. Pero también era un buen tipo, que conste, y como errar es humano, dejo una constatación de mi error.
...
Pero el texto vale lo mismo.

El muy honorable señor don Artur Mas ha hecho una cosa que haría chirriar los dientes a Montesquieu. Quizá no sepan quién es Montesquieu, no me extrañaría nada en los tiempos que corren. El señor Montesquieu fue en verdad Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu, pero los amigos lo llamamos Montesquieu, para abreviar. Es uno de los pensadores más influyentes del pensamiento y la filosofía política, y la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial tal como se concibe hoy en día surge de su pluma.

En efecto, no existe un Estado garante de derechos y libertades si no se garantiza la independencia del gobierno, el parlamento y la judicatura. Esta idea fue considerada peligrosa e incluída en el Índice (Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum), lo que mostró cuán acertada había sido para acabar de una vez por todas con el Antiguo Régimen. Gracias a Montesquieu sabemos que una de las características del totalitarismo (de cualquier signo) es que se confunde quién hace las leyes, quién las ejecuta y quién juzga si se cumplen.

El libro prohibido, o simplemente ignorado.

El muy honorable señor don Artur Mas, en cambio, no concibe esa separación de poderes, no le cabe en la cabeza. Quisiéramos excusarlo por ello, porque sabemos que es un hombre torpe y limitado, con una ambición que supera sus competencias. Así, por ejemplo, su Gobierno de los Mejores es inefable y si ésos son los mejores, cómo serán los demás, que dijo uno, y el cálculo político, primero, y su apuesta electoral, después, para conseguir una mayoría excepcional ha sido... Ya ven cómo ha sido: excepcional.

Incapaz de comprender que su ejecutivo no puede confundirse con el sistema judicial ni con el Parlamento, ni él mismo con la institución que representa, ni la institución con el partido, ni el partido con el devenir de la historia, etcétera, convocó una cumbre (modesto, el hombre, una cumbre) para ver qué puede hacerse contra la corrupción política de la que su partido es grandemente (pero no único) responsable.

Esa convocatoria ha pasado por encima de la separación de poderes como una apisonadora. Mal estaba la separación de poderes en Cataluña y en España y sólo nos faltaba este desprecio público, qué quieren que les diga.

Don Artur Mas convocó una Cumbre para la Regeneración Democrática (sic) en la que tenían que aportar sus ideas para que el Líder Mesiánico las contemplara y avalara ni más ni menos que las siguientes autoridades: la presidenta del Parlamento de Cataluña (legislativo); el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (judicial); el fiscal superior de Cataluña (judicial); el defensor del pueblo catalán (control independiente del ejecutivo); el síndico mayor de la Sindicatura de Cuentas de Cataluña (control independiente del ejecutivo) y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña (control independiente del ejecutivo).

La cumbre, con televisor. ¿Necesitaba realmente el Power Point?

La cumbre sin televisor.

Está vedada la opinión política de los responsables del sistema judicial o de los organismos de control, a ver si se enteran. Como mucho, si les preguntan, dirán que les gustaría disponer de más medios humanos y materiales para hacer su trabajo. Pero serán el Gobierno y al Parlamento quienes decidirán el reparto de recursos y las leyes con las que uno deberá ser juzgado, y no hay más que decir. Ellos juzgan según la Ley, nada más (ni nada menos).

Del mismo modo, el Parlamento legislará y controlará la acción del Gobierno. Pero no juzgarán ni uno ni otro. Por lo tanto, el muy honorable señor don Artur Mas tendría que comprender que las medidas ésas que quiere proponer se proponen y se discuten en el Parlamento, no en una cumbre con gentes que no tienen ninguna competencia ni para proponerlas ni para discutirlas.

Los periodistas han recogido aquí y allá el malestar de muchos de los invitados por el señor Mas, que hubieran dicho que no de buena gana, pero que no podían hacer un feo al presidente, por educación y por respeto institucional. Las caras largas del juez y del fiscal pagan por sí solas.

Todos coinciden en una cosa: la cumbre ésa ha sido un aparato propagandístico para que el señor Mas pueda publicar unas determinadas propuestas indiscutibles, pues ¿quién iba a discutirlas si habían contado con el beneplácito de los responsables de todos los poderes del Estado?

Gracias a Dios y por fortuna, no ha sido así. Los poderes públicos se han limitado a asistir a la cumbre, mirarse a la cara, aguantar con paciencia el rollo y volverse a casa maldiciendo semejante pérdida de tiempo. Pero han dejado tras de sí un mal recuerdo, el de una torpeza mayúscula. Nadie ha firmado nada, sólo el Departamento de Presidencia de la Generalidad de Cataluña se ha marcado cincuenta y una propuestas y una introducción que podrían servir como ejemplo de hablar mucho y no decir nada.

Ética y estéticamente, pues, la cumbre ha sido un horror, un desprecio a la independencia de los poderes del Estado en el fondo y en las formas. Políticamente, un peligro y algo que huele muy mal, porque da a entender que todos los poderes responden ante el presidente, lo que no es ni ha sido ni tendría que ser verdad. Si usted fuera partidario de una Cataluña independiente o simplemente un amante de la libertad, no querría que fuera este fulano el responsable de un período constituyente en Cataluña.

Vamos a lo práctico, porque la ética, la estética y la política de ficción no dan para comer ni solucionan nuestros problemas. ¿Para qué ha servido la cumbre? Para nada, para nada de nada.

Ah, perdón, ahora que pienso, para algo sí ha servido: para mostrar qué lejos estamos del buen gobierno.

La sede de Banca Catalana del paseo de Gràcia


Logotipo de Banca Catalana, posterior al diseño del edificio.

Cuando uno se inicia en los entresijos de la Historia del Arte, tiene que dejar en casa las palabras gustar, feo y bonito. Lo digo porque diré cuatro cosas de uno de los edificios más feos del paseo de Gràcia, la antigua sede de Banca Catalana, que ahora se está remodelando para convertirla en hotel.

Fachada de la sede de Banca Catalana, casi recién inaugurada.

Como consta en el registro, en 1959, Florencio Pujol Brugat, notario, su hijo Jorge Pujol Soley y un amigo, Francisco Cabana Vancells, con la ayuda económica de personas con dinero y ganas de invertir, compraron la Banca Dorca, de Olot y se iniciaron en el mundo de las finanzas. En 1961, la sede se trasladó de Olot a Barcelona y dejó de llamarse Banca Dorca para llamarse Banca Catalana. Hicieron mucho dinero en muy poco tiempo y decidieron instalarse en el número 84 del paseo de Gràcia (entonces Gracia), la calle de los bancos. Como dice la gente chachi, era un must estar en el paseo de Gràcia.

Organizaron un concurso y lo ganaron los arquitectos Fargas y Tous, que construyeron el edificio de arriba abajo entre 1965 y 1968. El diseño mereció el aplauso de los arquitectos, pero el menosprecio del público, que lo consideró feo y feo sigue siendo para la mayoría. Pero ya he dicho que decir feo no vale.

Vamos a ponerlo en su lugar. En esos días de riqueza e inquietud cultural, los arquitectos de Barcelona estaban comenzando a revelarse geniales. Fue una pequeña edad de oro de la arquitectura y el edificio de Banca Catalana iba a seguir el camino marcado por otros dos grandes edificios, el de la Hispano Olivetti y el del Noticiero Universal que, me permito copiar, quieren contextualizar el volumen y radicalizar el empleo de la tecnología, vaya por Dios.

El señor Pujol, el hijo de don Florencio, se puso farruco delante de los arquitectos y exigió que aparecieran unos determinados símbolos en la fachada del edificio. Éstos eran dos. A saber, la bandera catalana y el pal de paller. Todos sabemos que la bandera catalana es la bandera del Reino de Aragón, amarilla, con cuatro barras coloradas que la atraviesan de lado a lado. Pero ¿qué es el pal de paller? Atención a la respuesta, porque los arquitectos la consideraron muy seriamente y la aplicaron a su diseño.

El pal de paller (palo de pajar, literalmente) es el palo o soporte alrededor o sobre el cuál se levanta un pajar o cobertizo. Podría traducirse libremente por pilar, porque cuando decimos los catalanes que tal cosa es el pal de paller de tal otra, queremos decir que tal cosa es la base, el fundamento, el eje alrededor del cuál gira tal otra. Se emplea en sentido figurado y don Jordi Pujol la empleaba y sigue empleando con mucha afición. En los años sesenta, el hijo de don Florencio quería que Banca Catalana fuera el pal de paller de las finanzas de Cataluña (y de su propio futuro político) y quería un pal de paller en la fachada del edificio, para que se viera.

Como ya he dicho, el arquitecto Josep Maria Fargas y su compañero arquitecto Enric Tous se pusieron manos a la obra y levantaron uno de los mejores y más meritorios edificios racionalistas de Barcelona... alrededor de un pal de paller. Pronto les contaré cómo.

El edificio, según un dibujo para la Enciclopèdia Catalana.
Se aprecia el encabalgamiento de vigas en la primera planta y el
pal de paller en la entrada
.

La altura libre entre techo y suelo de cada planta quería ser de dos metros y medio. Una tercera parte de esta altura son 83,3 cm. Diseñaron todo el edificio alrededor de una unidad de medida estándar, un cuadrado de 83,3 cm de lado. Todo el edificio se levanta sobre una cuadrícula imaginaria con una pauta de 83,3 cm en horizontal y en vertical. Nueve plantas y una fachada dividida en cuadrículas y sin ventanas, soportada por las vigas y pilares correspondientes, que seguían esa pauta imaginaria hasta que, oh, maravilla, al llegar a la calle sólo aparecían tres pilares de acero de tamaño ridículo.

No hace falta ser arquitecto o ingeniero para saber que esos tres pilares no pueden aguantar ni la fachada ni lo demás. El de en medio, pintado de rojo en su versión original, hacía las veces de pal de paller simbólico y visible y así se satisfacía uno de los caprichos del hijo de don Florencio. Pero el verdadero pal de paller del edificio está en su interior. Es el núcleo de comunicaciones verticales (el ascensor y las escaleras). Los arquitectos emplearon unas cerchas en la primera planta que permiten que las vigas de las nueve plantas cabalguen unas sobre otras y concentren la carga en un solo punto. Gracias a esta trampa, la planta baja, abierta al público, aparece libre de pilares y los arquitectos pueden mostrar el símbolo de la banca nacional catalana pintado de rojo en la fachada que da a la calle, un pal de paller que realmente no hace nada más que aguantarse a sí mismo (una metáfora muy interesante).

Desde el punto de vista estructural, esto es una virguería, una gran complicación resuelta con maestría, un juego malabar de hacer y deshacer de mucho ingenio. ¡Bravo!

La fachada es una fachada ventilada. No podían abrirse las ventanas que daban a la calle, todo iba por aire acondicionado. Hoy, el sistema de climatización del edificio de Banca Catalana sería considerado ineficiente, pero sus principios de funcionamiento siguen siendo válidos y muy interesantes. En ese sistema de climatización, la fachada era un elemento básico, porque por ella circula el aire de ventilación.

El edificio, hace pocos años.
Busquen las cuatro barras de la bandera catalana y el
pal de paller.

Más fachada. Siguiendo el módulo de un cuadrado de 83,3 cm de lado, se dibuja una retícula de elementos transparentes y opacos; son bandas de ventanas horizontales (de suelo a techo) que se dividen en módulos verticales. La mitad de estos módulos son de vidrio reflectante y la otra mitad, de plástico, con formas hiperboloides. El resultado es una fachada muy particular, que no tiene nada que ver con las fachadas barcelonesas de los alrededores. Los arquitectos, que hablan raro, dicen que esos módulos se agrupan aleatoriamente y añaden que el resultado es una fachada dinámica que refuerza el movimiento de las hojas de los árboles del paseo de Gràcia (sic). Lo de las hojas de los árboles lo encuentro excesivamente optimista, pero ahí queda eso.

¿Que los módulos se agrupan aleatoriamente? ¡Ja! El observador avisado descubrirá las cuatro barras de la bandera catalana formadas por módulos opacos y transparentes en medio de la fachada. Búsquenlas y las encontrarán.

Quizá vean mejor las cuatro barras de la bandera desde un poco más cerca.

Corrían los tiempos del aperturismo y del tardofranquismo, que fueron una segunda edad de oro de la burguesía catalana. Ésta comenzó a enriquecerse desmesuradamente gracias a la mano de obra inmigrante (barata y libre de derechos sindicales), un boom inmobiliario y turístico que no respetaba nada de lo que se le ponía por delante, una corrupción política y empresarial tremebunda y un clima político favorable a este proceso de desenfreno, abusos y corrupción (como vemos, la historia insiste siempre en lo mismo). La Banca Catalana sólo se explica en ese clima de enriquecimiento exponencial.

Cierto que se disfrazó o se vistió el negocio alrededor de una ideología democrática. Democrática, sí, quizá, pero conservadora, nacionalista cristiana y muy de derechas, que pretendía alejar al socialismo obrero del poder, por considerarlo malo para los negocios (propios). Con los medios financieros y los recursos del poder económico y político (la famosa societat civil), que primero fue franquista y luego demócrata de toda la vida, quién no, lo consiguió. Eso no se puede negar.

El uso de la bandera catalana en régimen de monopolio permitió disfrazar tales intenciones, porque la bandera era vista con mucha grima y recelo por los franquistas y era aplaudida por las buenas gentes, que la tomaron como símbolo de libertad y esperanza. La bandera en la fachada de la sede de Banca Catalana cumplía, pues, una función propagandística.

En resumen, la fachada del edificio es un programa político-económico de Jordi Pujol en abstracto, que pretendía hacer de su negocio el pal de paller del futuro político de Cataluña (id est, el suyo propio), y confundir una cosa con la otra.

Es muy cierto que la bandera catalana de la fachada no llamó la atención de la censura, pero añado acto seguido que pasó inadvertida ante prácticamente todo el mundo. Si nadie se fijó en la bandera, no les digo nada del pal de paller. Da lo mismo. Ese mensaje cifrado y oculto en la fachada de la sede de Banca Catalana tiene un indudable mérito y aporta una nota de humor (de reivindicación política, si lo prefieren) al conjunto. ¡Fachadas con mensajes ocultos para los no iniciados! Qué chulo.

Las obras de remodelación. Un nuevo hotel.

Hoy, el paseo de Gràcia, antiguo centro financiero de Cataluña, es ahora un parque temático lleno de comida basura, tiendas de lujo, hoteles y Gaudí. El país, por lo que se ve, ha cambiado y la sede de Banca Catalana, también. Será, dentro de poco, un hotel.

Los arquitectos Ramon Andreu y Núria Canyelles firmarán la remodelación arquitectónica del edificio. Su trabajo promete, a decir de los entendidos.

El entresuelo será un bar y un espectáculo arquitectónico, porque es donde se da el encabalgamiento de las vigas, que rara vez había sido visto por el público. Esa planta había sido empleada como almacén cuando el edificio era un edificio de oficinas y la verdad es que ese alarde estructural merece el protagonismo que ahora le dan.


Dos vistas del diseño del bar, con el intríngulis estructural del edificio bien a la vista.

El principal problema al que se enfrentan Andreu y Canyelles es la fachada. Es obligatorio que sea practicable si hablamos de un hotel o de un edificio de viviendas. Los arquitectos proponen una segunda fachada, transparente, a 83,3 cm (cómo no) de distancia de la verdadera fachada. Se habla de microperforaciones y de un respeto escrupuloso del diseño original. En todo caso, cuentan con el beneplácito del arquitecto Tous, que todavía se ríe cuando recuerda lo bien que se lo pasó diseñando el edificio.

Parece ser, según narra el arquitecto Tous, que Jordi Pujol dictó las instrucciones a través de intermediarios y que no conocía personalmente el proyecto. A la vista del resultado, la modernidad le confundió y la estética le disgustó. Se dice, y no sé si será verdad, que la familia Pujol contempló la nueva sede de Banca Catalana y después de un embarazoso silencio, exclamó que era fea de narices. Tal dice la leyenda, que no me atrevo a dar por cierta (aunque me la crea).