Para leer y regalar


Hay que barrer para casa y aprovecho la ocasión. Ahora que se acercan las fiestas de Navidad, vienen los Reyes Magos y todas esas cosas, ¿por qué no regalar unas sonrisas? Te propongo (de ahí lo de barrer para casa) que regales mi libro, que para eso está. ¡No es un mal regalo! 


Entrevistas ensimismadas


Me dicen los periódicos que TV3 y las demás cadenas de televisión de la CCMA ya no son lo que eran. La audiencia del canal 3/24 está por debajo de la audiencia de 13TV, y la del canal principal, TV3, por debajo de Tele 5, y lleva así varios meses. La caída es constante y puede que permanente. Todos los canales de la CCMA tienen una audiencia media conjunta que será difícil que supere el 13% y que este verano no llegó al 11%.

Una de las víctimas de internet, la televisión.

El caso es grave porque es la televisión autonómica española más cara. En tanto por habitante o tanto por audiencia es todavía peor: es la televisión más cara de toda España, superando con mucho a RTVE (es del orden de diez veces más cara por habitante). ¿Por qué no consigue levantar su audiencia? Veamos algunas causas.

Una es común a todas las televisiones: internet y las televisiones por cable se están comiendo parte de la audiencia. Pero unas sufren más la pérdida de audiencia que otras. 

Otra causa es el público de TV3. Según los indicadores estadísticos, la gente joven o de ciudad ya no sigue TV3, que sólo es capaz de fidelizar a un público mayor de 50 años fuera del área metropolitana de Barcelona o Tarragona. Eso explica otra de las causas de la baja audiencia, una programación carranclona, conservadora desde un punto de vista formal, insulsa, carente de interés, ideal (que me perdonen) para el tipo de público que la sigue viendo. A modo de ejemplo, sus concursos son (siempre han sido) un abrumador y somnífero ejemplo de cómo se puede televisar el bingo de un casino de pueblo.

Los recortes también han afectado a la programación. El único sostén de la audiencia es, ahora mismo, el Barça, pero las retransmisiones futboleras cuestan dinero y el que hay no da para muchos partidos. Se perdió la Fórmula 1 (que, cuando Alonso no gana carreras, parece que ya no interesa). De hecho, un telediario estándar de TV3 es 50% Barça, 35% qué le pasa al prusés (una soap opera que comienza a ser aburrida) y el resto, la meteorología.

Allá vamos. De postre, la tan cacareada (y cierta) manipulación política de las cadenas de televisión de la CCMA también hace daño a la audiencia. Sus programas son claramente partidistas, emiten consignas y lemas de acuerdo con las instrucciones de la plaza de Sant Jaume y han conseguido avergonzar a tirios y troyanos por su descarado servilismo. No tenemos por qué asombrarnos. Siempre ha sido así. De hecho, por eso la creó y utilizó en su provecho el señor Pujol, pero ahora se nota demasiado y esa adulación constante y pertinaz ha conseguido alejar definitivamente a una parte muy importante de los televidentes de las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona. Acabará como Telemadrid, predice un experto. Va en camino.

Dicen que esta situación preocupa, y mucho, a las autoridades de la plaza de Sant Jaume, las que tienen el despacho enfrente del Ayuntamiento de Barcelona. Por eso hablan mucho de impulsar... Bien, no saben muy bien qué impulsar, pero necesitan más audiencia, ahora que quizá vengan elecciones, consultas o sabe Dios qué. Quieren acabar el año recuperando su primera posición con (cito) programas extraordinarios. Ahí lo dicen, en los periódicos.

Imagen de la entrevista entre una arribista que grita y la señora del jefe.

Uno de estos pretendidos programas milagro es Fora de Sèrie. Es un programa de entrevistas en el que un periodista que trabajó, pero que ya no trabaja, en TV3 dice a quién quiere entrevistar y lo entrevista. Un programa a mayor gloria de lo que fue (e implícitamente a lo que ya no es) TV3.

La señora que grita posando junto a la mujer del jefe (también en la foto) este verano.
La señora que grita es una pelota de antología.

Pues agárrense, porque si esto nos tiene que salvar la audiencia estamos apañados. En aras de la neutralidad, la profesionalidad, el savoir-faire de los buenos periodistas, la independencia del poder y todas esas cosas que tanto se echan en falta, se anuncia que el próximo Fora de Sèrie serà...

(Redoble de tambores.) 

...será, decía, Pilar Rahola, esa mujer que grita, entrevistando a Marcela Topor, mujer del presidente de la Generalidad de Cataluña, a su vez periodista de El Punt Avui TV, cadena de mínima audiencia. Queda la cosa entre amigos y afines al régimen, pero dicen (está por confirmar) que no cantarán el Let it be ante las cámaras.

La señora que grita también canta, con resultados escalofriantes.

Menuda manera de pillar audiencia y mostrar independencia (de la de verdad, quiero decir). Si esto es periodismo, paren esto, que me bajo.

Una de las misteriosas leyes de la vida...


Una de las misteriosas leyes de la vida es que descubrimos siempre tarde sus auténticos y más esenciales valores: la juventud, cuando desaparece; la salud, tan pronto como nos abandona, y la libertad, esa esencia preciosísima de nuestra alma, sólo cuando está a punto de sernos arrebatada o ya nos ha sido arrebatada.

Montaigne, de Stefan Zweig
(trad.  J. Fontcuberta)

El Síndic de Greuges y los purines de cerdo


Granja ecológica de cerdos.
Se mean lo mismo.

Por si no lo sabían ustedes, los cerdos hacen pis. De hecho, más que nosotros, puesto que son más grandes y más meones. Habrán oído hablar de los purines; pues sepan que los purines no son más que los meados de gorrino con algo de caca.

Aquí, abonando un campo con purines de cerdo.
Pero todo tiene un límite.

Los purines de cerdo se han convertido en un problema en Cataluña. Cuando uno tiene uno o pocos tocinos que esperan a que les llegue su San Martín, no pasa nada con los purines. El campesino los emplea para abonar sus campos, porque son ricos en nitratos. Pero una cosa es tener un gorrino en casa y otra, una granja de cerdos, que pueden cagar y mear lo que no está escrito. En tal caso, sobran purines, porque uno abona el campo hasta un cierto punto, no más, ¿y qué hace con el resto? Normalmente, lo tira. Y ése es el problema, que los purines contaminan los ríos y los acuíferos. 

El problema se agrava cuando, ¡Dios!, los purines se tiran sin control ni tratamiento, ante las narices de la administración pública responsable, que mira hacia otra parte. En Cataluña, la competencia plena sobre este asunto corresponde a la Generalidad de Cataluña, que ha dado sobradas muestras, los últimos treinta años, de ser incapaz de gestionar correctamente esta cuestión. A día de hoy, sólo se controla un 30% de los purines de cerdo que se generan en Cataluña (cuando es obligatorio tratarlos todos).

Planta de generación eléctrica con purines en Les Masies de Voltregà.
Hoy, arruinada.

Cuando se creó el Régimen Especial de Producción Eléctrica, se abrió una vía de solución para la cuestión de los purines. Se recogía la mierda de cerdo, se enviaba a una planta, se procedía a la digestión (sic) de los purines y se generaba gas metano y otros gases combustibles que se empleaban para mover una turbina de cogeneración. Esa electricidad se vendía a la red eléctrica con un sobreprecio y el beneficio servía para cubrir gastos. El problema no se resolvía del todo, pero sí bastante.

El sector protestó, pero nadie les hizo caso.

Pero el Régimen Especial de Producción Eléctrica ha sido destrozado en la última legislatura del PP y el tratamiento de los purines pasó a generar pérdidas de un día al otro. Como, mientras tanto, la Generalidad de Cataluña no había tomado ninguna otra medida para tratar los meados de gorrino (todo lo contrario, se despreocupó), el problema adquirió proporciones enormes.

Medio millón de cerdos a la semana.
Cataluña es líder en el sector porcino español (y diría que europeo).

En Cataluña hay más gorrinos que catalanes, sin contar algunos catalanes que son bastante cerdos. Ahora mismo hay alrededor de siete millones de cerdos criándose en granjas catalanas, pero van y vienen. Vienen de otras granjas (catalanas, del resto de España y europeas) y van directos al matadero y a proporcionar materia prima para la industria alimentaria. Se matan casi veinte millones de cerdos al año en Cataluña y de ellos vive, en parte, una de las principales industrias del país, una de las pocas que ha soportado la crisis sin demasiados daños, que exporta con éxito y que proporciona trabajo directamente a más de 76.000 personas. El sector agroalimentario es el primer sector industrial catalán, por delante de la industria química o la de manufacturas metálicas, con un volumen de negocio anual de más de 22.300 millones de euros.

Por lo tanto, cuidado con el pis de los gorrinos. Habrá mucho pis, demasiado. Pero el trabajo y la riqueza de mucha gente dependerá de lo que podamos hacer para evitar el daño de tantos meados. Que no es poco. Ya he dicho que el control de la Generalidad de Cataluña sobre la contaminación de los acuíferos da (y ha dado) pena. Tras treinta años de gestión, ha conseguido que un 40% de los acuíferos catalanes tenga niveles de nitratos demasiado elevados (causados, principalmente, por la contaminación procedente de los fertilizantes agrícolas y los purines). La falta de control y el laissez-faire ha sido demencial. 

El problema ha llegado a ser muy serio tras la imposibilidad de aprovechar los purines en la generación eléctrica. A saber quién le ha dado vela en este entierro, pero el Síndic de Greuges (Síndico de Agravios) catalán ha decidido tomar cartas en este asunto y decir lo que hay que hacer, o lo que debería hacerse. El señor Ribó, síndico, es un defensor de los derechos de los ciudadanos ante la Generalidad de Cataluña un tanto sui generis y el asunto de los meados porcinos nos ilustra cómo y por qué.

Dice que la Generalidad de Cataluña ha sido muy tolerante con el mal proceder de muchas explotaciones porcinas (¡vaya descubrimiento!), sin entrar en el trapo del 3% y el caciquismo de provincias, que tiene mucho que ver con los intercambios de favores. Pero, bueno, les ha dado un toque de atención. Pero luego sigue hablando y es cuando dejan que hable uno cuando ese uno la caga.

El señor Ribó ha concluido que la solución es que haya menos gorrinos por granja. Y tan contento. Con un par.

En tal caso, si se desea que la industria agroalimentaria siga siendo lo que es, los cerdos tendrán que repartirse más por el territorio y el problema de la contaminación se extenderá. Si no es eso lo que se pretende, la solución propuesta por el síndic Ribó pasa por joder la marrana, por acabar con la importancia de la industria porcina catalana. Y le da igual. No propone controles ni plantas de depuración (más eficientes si son más grandes), no pide impulsar de nuevo la generación eléctrica con residuos, la incineración o cualquier otra tecnología... ¿Mejorar los controles y las inspecciones? ¿Para qué tantos trabajos? Bajen la persiana los porqueros y ya está, problema resuelto.

Se concluye lo que muchos sospechaban. O nos menosprecia o es tonto. No hay dos.

La premisa es incorrecta.
La conclusión, indiscutible.

Blessure de guerre


En las líneas de la mano puede leerse: 
¡Idiota! Otra vez empuña mejor el sable.

Estas cosas pasan y así se aprende. Dice el médico que con una semana de reposo vale. Eso espero. No puedo escribir ni dibujar (a mano) y otras cosas cotidianas se me complican un poco, pero vamos tirando.

Fue un choque de cazoletas muy violento en una parada. Fue un golpe de cazoleta del adversario en mi tercio fuerte. Hubo un ligamiento y los sables terminaron chocando cazoleta con cazoleta estando yo entre la tercera y la quinta guardia, mientras los dos tiradores todavía corríamos hacia delante. ¡Menudo trompazo! Fue como parar una embestida de dos personas con el pulgar. Salí de la sala de armas con el Síndrome del Dedo Morcilla (SDM) y días después, me habían inmovilizado la articulación entre el primer y el segundo metacarpio del pulgar para que repose el dedo, baje la inflamación y pase todo. Parece que no se ha roto nada. Sólo (sólo...) ha sido un golpe.

Fue algo así, pero sin caballos.

Le echo mucho cuento, lo sé, pero es mi primera blessure de guerre haciendo esgrima y aunque es un fastidio, he aprendido mucho y casi me siento orgulloso. ¿Verdad que soy idiota? Lo sé, lo soy.

Así queda la pista de petanca después del encuentro del sábado.

Pero, por favor... ¡No se alarmen! La esgrima es muy segura. Según las estadísticas, es mucho más segura que el fútbol o el baloncesto, muchísimo más segura que echarse a correr por ahí y ni les cuento de la petanca, que es el deporte con el mayor índice de lesiones provocadas por él mismo entre sus practicantes, y las más graves, además. ¡La petanca...! ¡Quién nos lo iba a decir!

Claro que, en sus buenos tiempos, si uno pillaba el sable a requerimiento de los padrinos... Entonces, que me quiten de delante la petanca, que van a ver ustedes lo que es hacerse daño, tajo va y tajo viene. Pero se pierden las buenas formas y nos tenemos que conformar con golpes y torceduras. Bien visto, mejor así.

Escritores Recónditos (el libro)



¿Por qué escribo? Pues, no lo sé. Sólo sé que, desde que era pequeño no sé pasar los días sin hacerlo. Algo habrá de vanidad, algo de necesidad, algo de curiosidad. Lo que me mueve a escribir a mí podría no ser lo mismo que mueve a escribir a otro cualquiera. Escribir es, en verdad, algo que se hace y no pregunten por qué.

Gente que escribe hay mucha, casi más que gente que lee, como dice mi editor. Entre estos, hay quienes consideran que escribir supera lo que pudiera ser un capricho o una afición. Escribir deviene, en esos casos, algo más, una parte muy importante de uno mismo. Quiero suponer que esto se da con frecuencia entre los Escritores Recónditos. Y dicho esto, vayamos al grano.


El pasado jueves, como anuncié hace unos días, el grupo de Escritores Recónditos celebró la publicación de su primer recopilatorio. El título del libro fue, cómo no, Escritores Recónditos, y pueden hacerse con uno aquí mismo, en: 

Esta... ¿cómo llamarla? ¿Asociación? ¿Cofradía? ¿Logia? ¿Sociedad...? Los Escritores Recónditos, abreviando, nacieron todos alrededor del blog del mismo nombre, Escritores Recónditos

El libro del que hablo es una obra colectiva, el muestrario del trabajo de 63 autores que han pasado por el blog hasta junio de este mismo año. Son, en su mayor parte, poetas, aunque la producción en prosa también es abundante. Hay de todo, que suele decirse. Incluso, créanme, hay cosas bastante interesantes de leer.

Desde El cuaderno de Luis celebro este feliz suceso y el trabajo de los blogueros Cartisano y Cornadó, que ha hecho posible Escritores Recónditos, el blog primero y el libro, después. Gracias y enhorabuena.

Gorgias


Cuando uno tiene que escribir una historia de la filosofía (como ésta, o como cualquier otra), tiene que dejar muchas cosas en el tintero. No en vano, sería más propio hablar de la historia del pensamiento humano que no de la historia de la filosofía, y ya se sabe que mucha gente, todo el tiempo, tiene alguna ocurrencia (y rara vez sensata). Por lo tanto, alguna de esas personas tan ingeniosas tendrá que quedarse fuera.

El tal Gorgias, sofista.

En mi libro, uno de los filósofos que se quedó sin página es un sofista, Gorgias, que quizá habría merecido más suerte. Gorgias era Gorgias de Leontinos, aunque en algún examen de filosofía se ha afirmado que era Gorgias de Leotardos (qué disparate). Pero, no, era de Leontinos. Nació hacia el 485 aC en esa ciudad de la Magna Grecia, que es, para los no iniciados, Sicilia. Aquí comienza el cuento.

Gorgias se vendía muy bien y aseguró haber sido discípulo de Empédocles, un filósofo de gran fama (aunque más loco que una cabra). Lejos de arrojarse al cráter de un volcán, como su maestro, Gorgias viajó mucho, mucho, y no paró de hablar durante todo el rato. Hablar era lo que le iba y se convirtió en un grandísimo orador y maestro de retórica. Se ganaba la vida dando clases de retórica a quien quisiera pagarle por ellas y no tenía manías. Yo no te enseñaré a ser virtuoso, decía, pero sí a engañar a tu auditorio, que para eso me pagas. Es, a todos los efectos, un sofista comme il faut, el estereotipo del sofista griego.

Su fama alcanzó su cénit cuando hizo de embajador de Leontinos en Atenas y sacó provecho de su labia, dándole vueltas a todo y causando una gran impresión entre los atenienses. ¡Cómo habla Gorgias!, exclamaban. ¡Tiene un pico de oro! A tanto llegó su maestría que los grandes hombres de su época hicieron cola para tomar sus lecciones. Entre sus alumnos destacan Tucídides, el historiador, Agatón, el poeta, Isócrates, Critias o el mismísimo Alcibíades.

Señalo que la mayoría de esos personajes aparecen en El banquete o en otros Diálogos de Platón, como cualquiera sabe, y que también habían tomado lecciones de Sócrates, que defendía unas ideas morales en las antípodas de las ideas morales de Gorgias. Quizá por eso mismo, porque le birlaba los alumnos y decía que no a lo que él decía que sí, Platón recela de Gorgias y le dedica un diálogo en el que lo pone patas arriba. La imagen que tenemos de Gorgias (y de todos los sofistas) es la que nos proporciona Platón, y si algo cabe decir es que sutil, lo que es sutil, Platón no era.

Gorgias haciendo las veces de embajador.
(Y si no él, cualquier otro.)

Gorgias, ya lo he dicho, tenía el don de la palabra. Una de sus principales aficiones era presentarse en el ágora cuando había una asamblea. Se ponía de parte de unos, pedía la palabra y en un pispás convencía a todo el mundo de lo justa y necesaria que era su postura. Cuando los tenía a todos en el bolsillo, volvía a pedir la palabra y defendía entonces la postura contraria, volviendo a convencer de nuevo a todo el público. Después de marear la perdiz llevando al público donde quería, convenciéndole de una cosa y la contraria, se retiraba tan contento y al día siguiente no le faltaban alumnos en clase.

Sin embargo, me quedo con una de sus lecciones, que también despertó la admiración del mismísimo Platón. Gorgias sostenía la teoría de que no existía nada (repito, nada) y la defendía con argumentos irrebatibles. Irrebatibles porque, después de haberlo hecho, pedía al público que intentara demostrar que cualquiera de sus afirmaciones era falsa, y se dice que el público no podía hacerlo. Suerte que Aristóteles asentó, años después, la lógica y de ser nada hemos pasado a ser alguna cosa.

Este cuento se acabó (Gran Premio de Abu Dhabi 2016)


He dicho ya muchas veces que algunos de los grandes premios de la Fórmula 1 se corren en lugares que son una obscena exhibición de dinero, y Abu Dhabi es uno de ellos. En vez de asentarse en los circuitos europeos, donde llegó a ser muy popular, se van a correr mundo detrás de nuevos ricos, qué le vamos a hacer, y el gran público se queda con las ganas. Además, no es que Abu Dhabi sea un paraíso de los derechos humanos, precisamente, lo que también tiene que señalarse aquí.


La cuestión es que ha sido la última carrera de la temporada. Había curiosidad por saber cuál de los dos Mercedes-Benz llevaría a su piloto hasta el Campeonato, y ha sido el de Rosberg, aunque la carrera la ha ganado Hamilton. Después de Hill padre y Hill hijo, le ha tocado el turno a la nueva pareja de padres e hijos campeones, los Rosberg. ¡Felicidades!

Aunque en la primera sesión de entrenamientos los Ferrari dieron la sorpresa (superando incluso a los Mercedes-Benz), en la segunda se vieron superados por los Red Bull, que se ha llevado, al fin, el subcampeonato de Marcas. Pero en las últimas vueltas de la carrera, el Ferrari de Vettel se ha echado encima de los primeros clasificados y de haber durado todo un poco más, incluso se hubiera llevado por delante a un Mercedes-Benz. Ha quedado tercero y su compañero, sexto.

Los ferraristas nos hemos quedado con las ganas, este año. Hoy, el equipo Mercedes-Benz es la tercera edición de las Flechas de Plata que dominaron en los circuitos en los años treinta y en los cincuenta. Son imbatibles, punto. A ver si el año que viene nos espabilamos y estamos más arriba y más veces. Forza!

En mesas y anaqueles


La segunda semana de la venta de la Historia torcida de la Filosofía y recibo más fotos de lectores y amigos, que las han sacado en grandes establecimientos. El libro se encuentra en las mesas, pero también en algunos anaqueles. Ahí van algunas fotos.






750.000


Esto va a más. 

Desde que este blog cuenta las visitas, hemos recibido unas cuantas. Ahora mismo, hemos superado las 750.000 y seguimos subiendo.

A mis lectores, fieles u ocasionales, gracias.

Fidel Castro (1926-2016)



"Cuando muera, nadie se lo va a creer."

Postverdad y tontería



Estos días, algunos tipos van dándole vueltas a un palabro inglés, post-truth, que ha publicado el Oxford Dictionary en su última edición. Dicen que es la palabra del año, en inglés, porque se aplica a algunos fenómenos políticos como el Brexit, Donald Trump y otros descalabros colectivos del sentido común y de la decencia (de los que España o Cataluña no se libran).

De entrada, el debate está en cómo traducir post-truth. ¿Será post-verdad, postverdad, posverdad o qué? ¿Qué hacemos con la te y el guioncito?

Qué dice el diccionario de marras será el primer paso para ver cómo lo arreglamos. Copio:

post-truth (adjective)

Alto ahí. ¡Quietos! Es un adjetivo. Por lo tanto, decir que post-truth es, en español, posverdad, o postverdad, no es correcto, porque verdad no es un adjetivo, sino un sustantivo. Lo correcto sería, a mi entender, decir (pos/post/post-)verdadero, o (pos/post/post-)cierto. Así que, sin leer más que el título, ya me he cargado muchos sesudos comentarios que se pillan aquí y allá, en los diarios, de gentes que pasan por leídas, pero que no distinguen entre churras y merinas.

Sigo leyendo. En inglés, dice:

Relating to or denoting circumstances in which objective facts are less influential in shaping public opinion than appeals to emotion and personal belief:

Que traduzco, mal y libremente, como:

Relativo o que denota circunstancias en las cuáles los hechos objetivos tienen menos influencia en la formación de la opinión pública que las apelaciones a la emoción y a las creencias personales.

Vaya. Algo así como emotivo, pero también podría ser demagógico, incluso (perdón) populista, que es para lo que se pensó el palabro en verdad. También se me ocurren más adjetivos: mentiroso, falso, idiota... La tercera definición de la RAE de demagogo es fantástica para demostrar que eso ya lo inventamos aquí (y en Grecia) hace mucho tiempo. Un demagogo será (según la RAE) un Orador revolucionario que intenta ganar influencia mediante discursos que agiten a la plebe. Es decir, un orador postverdadero. O posverdadero. O como sea. Es que me puede la te, lo siento.

El diccionario que decíamos pone dos ejemplos:

‘in this era of post-truth politics, it's easy to cherry-pick data and come to whatever conclusion you desire’
‘some commentators have observed that we are living in a post-truth age’

Los traduzco así, a mi manera:

En esta era de política pos(t)verdadera, es fácil manipular los datos y obtener cualquier resultado que se desee.
Algunos comentaristas han señalado que estamos viviendo en una era pos(t)verdadera.

Vamos, que esta gente interpreta que esto es pos(t)verdadero cuando uno cree cualquier verdad que le digan, aunque no sea la verdadera. Se da cuando uno escoge la verdad que quiere oír y no la que muestran los hechos objetivos. Es decir, cuando uno se deja engañar. Ergo, cuando uno es idiota. Tal cual.

No digo idiota porque sí. En la antigua Grecia, el idiota era el que vivía ajeno a la política, metido en sus cosas y (como suele decirse) pasando un huevo de los intereses de la comunidad. Para un ciudadano griego, ser idiota era algo despreciable. Un idiota, con los derechos y los deberes de un ciudadano, se desentiende de sus responsabilidades y decide vivir de espaldas a todo lo que atañe a todos. Un mal bicho. 

Los idiotas suponían un peligro para la polis (o la república): el idiota era pasto de los demagogos, capaces de exaltar a una masa de idiotas y convencerlos para que votaran cualquier cosa sin que supieran lo que en verdad estaban haciendo. ¿Qué iban a saber si nunca se habían preocupado?

En la historia sobran ejemplos de estupidez colectiva.

Según Carlo Maria Cipolla (cuando puso por escrito las Leyes Fundamentales de la Estupidez Humana) un estúpido es un individuo que causa daño a otro (u otros) sin obtener de ello provecho alguno, incluso perjudicándose. También nos dice Cipolla que no hay que menospreciar jamás el número de estúpidos y que cualquiera puede serlo, porque un estúpido lo es con independencia de muchas otras características de la persona. Aunque Cipolla habló de la estupidez haciendo broma, el tiempo ha demostrado que sus reflexiones sobre la estupidez humana merecen un puesto de honor en las ciencias sociales y me da que todavía no han sido apreciadas en su justa medida.

La RAE añade que un estúpido es un (cito) necio, falto de inteligencia. Y un necio, atención, (copio) será:
1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber. U. t. c. s.
2. adj. Falto de inteligencia o de razón. U. t. c. s.
3. adj. Terco y porfiado en lo que hace o dice. U. t. c. s.
4. adj. Propio de la persona necia.

Por lo tanto, lectores, amigos y víctimas de mis letras, lo de la pos(t)verdad es pos(t)verdadero, es decir, una necedad de tomo y lomo. No sólo es un adjetivo y no un sustantivo, sino que es algo que ya era antes: idiota, estúpido o necio.

En efecto, vivimos sometidos a la estupidez.

Parafraseando los ejemplos del mismo diccionario de Oxford, podríamos decir perfecta y mucho más claramente lo siguiente:

En esta era de política estúpida [también, de necedad o idiotez política, etcétera], es fácil manipular los datos y obtener cualquier resultado que se desee.
Algunos comentaristas han señalado que estamos viviendo en una era estúpida.

Me parece gilipollas (además de necio, idiota y estúpido) andar por ahí hablando de pos(t)verdades.

Se publica "Escritores recónditos"


Atención, seguidores de El cuaderno de Luis.

Se publica Escritores Recónditos, una colección de textos de los escritores recónditos entre los que me cuento.


Se presentará el próximo jueves, 1 de diciembre, a las 19 horas en el Aula d'Escriptors de la Asociación de Escritores de Cataluña, en el Ateneu Barcelonés, calle Canuda, 6 planta 5  (Barcelona).

La presentación correrá a cargo de: Miquel Cartisano y Francesc Cornadó, creadores del blog Escritores Recónditos; Felipe Sévulo, presidente de El Laberinto de Ariadna y Amàlia Sanchís, editora del libro (que publica Parnass Ediciones).


El mayordomo loco de Napoleón


La Historia con mayúsculas es apasionante, pero las historias con minúsculas, también, incluso más, porque la realidad supera muchas veces la ficción. Una de estas historias es la del señor Pfister.

La historia nos la cuenta (muy sucintamente) Louis Constant, que escribió Mémoires de Constant, premier valet de chambre de l'empereur, sur la vie privée de Napoléon, sa famille et sa cour, que no tiene desperdicio. No hay que confundir a este Louis Constant con ese otro que tuvo fama de mago y ocultista y que hizo las delicias de los aficionados a los misterios en la segunda mitad del siglo XIX francés.

Napoleón Bonaparte vestido de andar por casa.
El señor Pfister era uno de sus más leales servidores.

El séquito del Emperador era numeroso y no menos de mil personas formaban tanto el Estado Mayor Imperial como su gobierno o la propia Casa del Emperador, que se ocupaba de su comida, su ropa o su reposo. En campaña, el séquito se reducía en número a medida que uno se acercaba al campo de batalla, donde se reducía al mínimo impuesto por las necesidades militares. Pero uno de los personajes que nunca se separaba de Su Majestad era su mayordomo, Pfister.

Napoleón comiendo durante una campaña. 
El señor Pfister, detrás de él, cuidándolo todo.

Monsieur Pfister (todo el mundo se refiere a él llamándole señor) era propiamente maître d'hôtel y era el responsable de la mesa del Emperador. Controlaba los avituallamientos, las cocinas, el servicio de mesa, los vinos... Aunque Napoleón devoraba y despachaba la comida en un santiamén, para enseguida levantarse de la mesa, procuraba comer bien acompañado y nunca solo, y ofrecía a sus huéspedes lo mejor de la casa, incluso en campaña. 

La Expedición a Egipto fue toda una aventura.
El señor Pfister estuvo ahí y se jugó la vida varias veces.

El señor Pfister llevaba mucho tiempo al servicio de Napoleón. Fue contratado por el general Bonaparte y estuvo en Egipto, donde, se cuenta, soportó innumerables peligros (sic) para servir al general. Estuvo en Marengo (donde serviría en la mesa el famosísimo Poulet à la Marengo) y acompañó a su señor durante el Consulado y más tarde, durante el Imperio. Como miembro destacado de los pages de Napoleón, vestía uno de los uniformes (no militares) más elaborados de la Corte Imperial, incluso en campaña. Si Bonaparte se encontraba en medio de una batalla, el señor Pfister lo seguía de cerca con algo de comer y un buen vino de Madeira o de Málaga, los favoritos de Bonaparte, por si surgía la necesidad. Desde ese privilegiado puesto de mayordomo contempló la mayor gloria del Imperio en Ulm, Austerlitz, Jena, Eylau... hasta que llegó el 21 de abril de 1809.

Batalla de Landhurst. 
El 17.º de Infantería ataca a la bayoneta y toma el puente.
El señor Pfister, mientras tanto, corre desnudo por el bosque.

Ese día tuvo lugar la batalla de Landshut, en Baviera, donde unos 36.000 austríacos intentaron proteger la retirada del ala izquierda de su ejército, atrincherándose en la ciudad y bloqueando (e intentanto destruir) dos puentes. Napoleón actuó con rapidez y decisión. Massena y más de 50.000 hombres cruzó por otro lado, más al norte, y amenazó la retaguardia austríaca. Lannes, en cambio, atacó de frente (en inferioridad numérica) y consiguió abrir una brecha en las líneas enemigas. A cambio de 3.000 bajas, Napoleón consiguió provocar 10.000 entre los austríacos, capturó 30 cañones y el botín de miles (sic) de vagones de suministro, entre los que contar un tren pontón (del que luego haría un buen uso en la campaña, más adelante).

En medio del desorden de la batalla, le dio una pájara al señor Pfister. Él, que se había enfrentado a los mamelucos, que había escapado de los cosacos, que había sido blanco de las balas de turcos, ingleses, españoles, rusos, austríacos, suecos, prusianos... y había salido con vida de tantas aventuras, él, decía, en medio del fregado, se volvió loco (y cito a Constant).

Las memorias de Constant, en inglés.

Ese pobre hombre se volvió loco, nos dice. Salió corriendo de su tienda, se metió en un bosque que allí había, cerca del campo de batalla, y se arrancó todas sus ropas hasta quedar desnudo. Sigo leyendo: Pocas horas más tarde, Su Majestad preguntó por el señor Pfister. Quiso conocer su suerte y preguntó a todo el mundo, pero nadie pudo decirle que le había pasado. El Emperador, temiendo que podrían haberle hecho prisionero, envió a un oficial de enlace a parlamentar con los austríacos para intentar recuperar a su mayordomo mediante un canje de prisioneros; pero el oficial volvió diciendo que los austríacos no habían visto al señor Pfister.

Sigue la historia. El Emperador, muy preocupado, ordenó una búsqueda por los alrededores y entonces dieron con el pobre hombre, que fue descubierto, como he dicho, completamente desnudo, amagándose detrás de un árbol, muerto de frío y cubierto de arañazos. Lo trajeron de vuelta y como parecía tranquilo, creyeron que ya se había recuperado y regresó a sus tareas; pero poco tiempo después de regresar a París tuvo un nuevo ataque.

Continúo con la traducción. El carácter de su enfermedad era tremendamente obsceno y se presentó delante de la emperatriz Josefina en tal estado de locura, con gestos tan indecentes, que fue necesario tomar algunas precauciones con respecto a su persona. Fue puesto al cuidado del afamado doctor Esquirol, que, pese a su abundante experiencia, no pudo encontrarle una cura. 

Constant acaba el relato mostrándose afectado. Voy a verlo a menudo, dice. Ya no sufre esos ataques tan violentos, pero su cerebro está enfermo; aunque pienso que puede escucharme y comprenderme perfectamente, sus respuestas son las de un verdadero chiflado. Nunca ha cesado su devoción por el Emperador, habla de él constantemente y se imagina sirviéndole, a su lado. 

Su locura, como vamos a ver, tomó otras formas. Sigue diciendo Constant: Un día, con aires de mucho misterio, dijo que iba a confesarme un terrible secreto, una conjura contra la vida de Su Majestad, entregándome entonces una nota para Su Majestad, adjunta a unos veinte papelotes que él mismo había escrito y que detallaban todos los extremos de la conjura. Otro día me entregó un puñado de piedrecitas, diciéndome que eran diamantes de gran valor. "Valen lo menos un millón de francos", me dijo. 

El Emperador, a quien expliqué mis visitas, se mostró muy contrariado por la continua monomanía de este pobre desgraciado, porque todos sus pensamientos, todos sus actos, los dedicaba a su antiguo señor, y así fue hasta que murió, sin recuperar la razón.

Ésta es toda la historia del señor Pfister. Pobre hombre. El señor Colin lo sustituyó como mayordomo, pero ya no fue lo mismo.

El mío se entiende



Otra vez mi libro, en una mesa de novedades. En buena compañía. Por ejemplo, la de Zizek o Habermas. Aunque, no es por presumir, en el mío se entiende lo que dice.

Otro día discutiremos sobre cómo se expresan algunos filósofos contemporáneos. Hoy celebramos la novedad.